Por enésima vez (y las que quedan), una película construida a partir de "metraje encontrado" que busca el impacto visual sobre la audiencia en base a grabaciones caseras no editadas e intencionadamente descuidadas o imperfectas. Se supone que esto le da mayor verismo a lo que se cuenta para que, cuando salga el monstruo de turno en un primer plano sorpresa, uno grite como si estuviese en el Tren De La Bruja.
En este caso es un producto de 6 episodios independientes entre sí, dirigidos por otros tantos directores del panorama de "terror indie" norteamericano actual, con un levísimo nexo entre ellos: se supone (porque no se nos explica con claridad, es la gracia de estas cosas) que un grupo de gamberros callejeros que se dedican a grabar sus lindezas, tienen el encargo de acudir a una casa en busca de una determinada cinta VHS con una grabación que su pagador desea recuperar. Allí encuentran un hombre que parece muerto delante de unos monitores de televisión y un montón de cintas, así que se dedican a comprobar cuál es la que realmente deben reportar. Con este planteamiento se nos muestran 5 segmentos de terror con videocamara casera, mientras el devenir del grupito dentro de la casa se va intercalando entre una y otra.
La cosa se conforma pues en estos episodios: Tape 56, que es la historia de los chicos buscando la cinta; Amateur Night, que nos cuenta, a través de una cámara insertada en unas gafas, una noche de ligoteo que acaba con la mujer equivocada; Second Honeymoon, que se trata de la grabación de un viaje de placer de una pareja, que se ve amenazada en su motel por una mujer que, en principio, les pide ayuda; The Sick Thing That Happened To Emily When She Was Younger; contada como una relación de pareja mediante conferencias tipo Skype, en la que la chica dice verse amenazada por algo que corretea de noche por su casa; Tuesday the 17th (cantoso homenaje a "Viernes 13"), que es la típica historia del grupo de jóvenes que se pierde en el bosque mientras un maníaco les ataca (sí, y tienen tiempo de grabarlo y todo); y 10/31/98, en la que unos chicos (uno de ellos con una cámara colocada en la cabeza... muy cómodo todo) se ven atrapados una noche de Halloween en un extraño caserón al que acuden pensando que se celebraba una macrofiesta.
A pesar de abusar de la trillada fórmula que inauguró "El Proyecto de la Bruja de Blair" (cuyo planteamiento heredaron tantas otras como "REC", "Paranormal Activity", "El Último Exorcismo", "Grave Encounters", "Noroi", "The Tunnel", "Emergo", ... y así podríamos estar un siglo), no es tan mal producto a pesar de que lo pueda parecer. Como siempre, este tipo de films de episodios peca de irregular, ya que la calidad narrativa y desarrollo de historia y personajes es a menudo inexistente. Aún así, la mejor de las historias es Amateur Night, porque una peli de terror debe dar miedo y este relato llega a inquietar y a dar bastante mal rollo, especialmente por los efectos de maquillaje en el ya de por sí extraño y ojiplático rostro de Hannah Fierman. El resto de segmentos flojean y apenas dan algún sustillo inocuo. Una pena que el último episodio, el de la fiesta de Halloween, se soslayen ciertos elementos verdaderamente inquietantes que son totalmente desaprovechados (habitaciones secretas, laberínticos pasillos, dormitorios que cambian solos, visiones espectrales al estilo del horror oriental) para llegar a un final donde se quieren meter demasiadas cosas que no vienen muy a cuento.
En resumen, un mero pasatiempo de terror al que hay que ir prevenido con Biodramina ante los mareantes movimientos de cámara y montaje-sin-montaje a base de cortes y más cortes. Una nueva muestra de la escasez de ideas originales en el panorama del terror contemporáneo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario