jueves, 20 de junio de 2013

LARGO FIN DE SEMANA (Colin Eggleston, 1978)


Producto de terror más bien psicológico (casi horror natural, podría decirse) llevado a cabo con escasos recursos y resultado flojo por parte del poco prolífico director australiano.

Interpretado únicamente por dos actores, la película nos sitúa en el viaje que realiza una pareja bastante inestable, con el objetivo de pasar un fin de semana acampados en una playa natural, remota y absolutamente asilada de la civilización. El clima nocivo de la relación de pareja se une a la sensación amenazante de que la naturaleza que les rodea, hasta el punto de que parece que no podrán escapar de aquel lugar.

A poco más de la media hora de metraje, uno ya espera que el personaje masculino del film (John Hargreaves, visto como secundario en "Grita Libertad") reciba su merecido, porque no tiene desperdicio: tira colillas al campo, atropella un canguro, tala un árbol porque sí, fuma como un cosaco (tabaco y otras cosas), dispara a los patos, se refugia en litronas de cerveza, lanza basura al mar, manda a la mierda a su esposa, y se dedica a hacer más o menos lo que le sale de los testículos (los cuales, por cierto, debe tener a rebosar porque su mujer no le permite mucho contacto físico por una reciente experiencia abortiva). La esposa tampoco es que se vaya de rositas, aunque al poco de llegar ya se huele el percal e insiste a su marido para que regresen a casa. Se establece pues un ambiente enrarecido, en el que la naturaleza circundante comienza a jugar un papel cada vez más y más amenazador. Algo así como si el medio que les rodea reflejase la mezquindad de sus personalidades. Y claro la cosa no puede acabar bien: deben pagar su deuda.


La propuesta es interesante y hasta cierto punto original (suponemos que Lars Von Trier tomaría ciertos aspectos de ella en su peculiar obra "Antricristo"), pero el film se antoja aburrido, alargado, mal editado, a ratos confuso, y sobre todo, sin saber sacar partido a las posibilidades de "hacer terror" con el material planteado. No sabemos si esto se debe a la falta de medios (las escenas de acción lo demuestran, especialmente el cutre "ataque" del águila, escenificado con la repetición continua de tres tomas) o a falta de arrojo para desarrollar el contenido. Más bien se trata de un film de intriga psicológica llevado a cabo por personajes sin carisma alguno. Apenas ciertos aspectos dan miedo, si acaso ese extraño cadáver de vaca marina que aparece en la orilla del mar y que inexplicablemente se va acercando cada vez más al camping.


Se le puede sacar mucho simbolismo al film, en el terreno sexual (el hombre no puede "disparar su arma" con su mujer, así que se desquita... disparando su arma) y sobre todo moral (ambos son unos desgraciados y desconsiderados que deben pagar por sus errores presentes y pasados). El desenlace es el que se puede suponer a modo que avanza la película, siempre desde un punto de vista maniqueo de moraleja naturalista y metáfora humanista con el se va impregnado el estirado metraje.

En 2008 se realiza un re-make dirigido por Jamie Blanks ("Leyenda Urbana", "Un San Valentín de Muerte") y protagonizado por Jim Caviezel ("Frequency", "La Pasión de Cristo").


martes, 18 de junio de 2013

APOLLO 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011)


Salto americano (y espacial) del discreto director español de "El Rey de la Montaña". Nos presenta en esta ocasión una película de terror al estilo "falso documental" tan habitual estos días, o mejor dicho de "metraje encontrado" (found footage). Una especie de "Paranormal Activity" espacial ambientada en la última expedición a la luna, la cual nunca regresó y cuya existencia se ha estado manteniendo en secreto. ¿Por qué? Ahí está el quid de la cuestión.

Tres astronautas son enviados a la luna. Uno de ellos queda en la órbita y los otros dos bajan en el módulo lunar para realizar las investigaciones pertinentes. Al poco, encuentran el cadáver de un astronauta ruso, al tiempo que ciertos indicios parecen hacer ver que hay algo no humano rondando por allí fuera, hasta el punto de que uno de los cosmonautas parece ser infectado...


Toda esta premisa, para nada original ni en la forma ni en el fondo, está narrada pues de forma mareante a base de tomas de cámara en mano o bien de otras cámaras fijas alrededor del módulo lunar. Como suele pasar en este tipo de pasatiempos, hay que estar atento a lo que se mueve dentro de la pantalla, aunque el director igualmente utiliza el truquito de repetir (y hasta señalar) algunas tomas por si no hemos captado bien lo que ha sucedido, en una maniobra, todo hay que decirlo, un tanto simplona.

Lo mejor de la película puede ser que nunca se muestra con toda claridad la naturaleza de la amenaza, aunque está claro que se relaciona con unas formaciones parecidas a rocas lunares... digamos, "transformables". De este modo la sensación de intriga más o menos se sostiene, a pesar de que, nuevamente como suele ser habitual en el "modus operandi" de este ya subgénero del horror, nada de lo que se plantea se desarrolla ni se cierra debidamente. Todo es tratado muy por encima en pos de los efectismos veristas del modo de narración en primera persona. Lo que se suele buscar aquí es pues el impacto más cercano para con el espectador, pero salvo un par de tomas, no llega a conseguirse tal y como debería ser. Demasiado poco.


Afortunadamente, la película se sobrelleva bien porque apenas dura hora y cuarto (con unos incomprensibles 10 minutos -o más- de créditos finales a una velocidad de tortuga).

sábado, 15 de junio de 2013

MAMÁ (Andrés Muschietti, 2013)



Con un aceptable resultado de taquilla, y bajo la batuta productora de Guillermo del Toro, el cineasta argentino Andrés Muschietti lleva a la pantalla grande una extensión de su terrorífico corto de mismo título, rodado en una sola toma y de escasos tres minutos de duración.

La historia es ya conocida por casi todos: unas niñas desaparecidas son encontradas en el bosque y acogidas por un familiar lejano y su pareja, poco receptiva a la cosa maternal. Las niñas están asilvestradas y sin socializar, pero hay escalofriantes indicios que apuntan a que "algo" les ha estado cuidando estos años... y puede que ahora no quiera dejarlas ir.

"Mamá" es pues un decente film de terror, que parece alejarse un poco de los tópicos en su planteamiento inicial (no está protagonizada por una familia americana "al uso", no aparece en principio una madre abnegada para con sus hijas, etc.), pero lamentablemente en su último tercio se deja caer demasiado en convencionalismos del género y en pagar el peaje al productor.


La construcción de la historia maneja bien la intriga (si bien tiene la gran pega de un prólogo excesivamente ilustrativo), y algunos momentos de terror están muy bien conseguidos (con gran influencia del cine de horror oriental), como las primeras apariciones soslayadas de "Mamá" o esas miraditas que echan las chicas por encima del psicólogo en las grabaciones del hospital. Pero cuando llega el desenlace, y la cinta debiera procurarnos más terror, se cae en el efectismo emotivo (cuando no directamente melodramático y sensiblero), dejando que el "sello" característico que Guillermo del Toro da a sus productos (sobre todo los que involucran a niños) campe a sus anchas haciendo naufragar al conjunto de un interesante film hasta esos momentos. Al final, todo queda en un cuento de terror infantiloide con desenlace digno de telefilm.


La cuestión interpretativa está bien resuelta gracias a la buena labor de una morena Jessica Chastain ("Criadas y Señoras", "La Hora Más Oscura") con look rockero y pelo corto, que le da al personaje ese puntito de pasotismo que necesita al principio y sabe evolucionar con la historia. Nikolaj Coster-Waldau (carismático Jamie Lannister en "Juego de Tronos") hace lo que puede con un personaje que se tira media película en coma (y que, por cierto, se despierta de pronto y se tira al monte -literalmente-, solo y sin cortapisas). El resto de personajes pasan sin pena ni gloria, y tanto el psicólogo como la tía que reclama la custodia de las pequeñas van comprando todas las papeletas para el final que les espera.


En conclusión, una película de terror con momentos escalofriantes pero un desenlace edulcorado que llega a irritar. Como obra aislada de terror, deberían comprobar el magnífico, acongojante y sencillo cortometraje (el cual, por cierto, está casi calcado en una escena de la película) en el que está inspirado todo el film.

viernes, 14 de junio de 2013

LA MANSIÓN DE LOS CRÍMENES (Peter Duffell, 1971)


Desangelada propuesta de la Amicus, productora habitual de películas de terror estructurada en episodios. En esta ocasión, se trata de un compendio de cuatro cuentos de terror guionizados por Robert Bloch (autor de la novela "Psicosis") y dirigidos por el desconocido Peter Duffell, asiduo de subproductos televisivos. En este caso el nexo de unión de las historias es que todas suceden en torno a una mansión en venta cuyo pasado oscuro es destapado por un empleado de inmobiliaria no muy ducho en técnicas comerciales.

Lo de "nexo" de unión es un decir, ya que, salvo una (y de refilón), las historias poco o nada tienen que ver con una supuesta relación de la casa con el mal, cosa que se afirma repetidamente en el film ("es la casa la culpable"), sino más bien como un marco puramente contextual donde ubicar a los personajes. Una maniobra un tanto torpe, pues.


Las cuatro historias versan sobre lo siguiente: 1) un escritor que tiene visiones en las que se le aparece un personaje maligno de la novela de terror que está escribiendo; 2) un solitario museo de cera que guarda una bella figura femenina que trae recuerdos dolorosos a un visitante; 3) una niña con poderes a la que su padre profusa un gran temor; 4) un actorzuelo de pelis baratas de terror que se hace con una capa de un supuesto vampiro real. Como puede verse, la influencia de la mansión tiene poco o nada que ver con las historias, salvo tal vez la primera de forma soslayada. El resto son cuentos de terror que suceden externos a la mansión o cuyos protagonistas traían el mal ya de serie.


El resultado es un film de perfil bajo, que hace recordar otros productos episódicos de corte similar y mayor interés como "Cuentos de Ultratumba", "Doctor Terror" y, sobre todo, "Condenados de Ultratumba". Aquí ninguna de las historias sobresale por encima de las demás (si acaso la última, por ser una historia de "cine dentro del cine" con ribetes cómicos), conformando pues un conjunto de poco interés y no especialmente bien ejecutado. Y eso que aparecen caras muy conocidas del terror como Peter Cushing, Christopher Lee o Ingrid Pitt, aunque lamentablemente cada uno en un segmento y sin compartir escenas.

sábado, 8 de junio de 2013

THE PACT (Nicholas McCarthy, 2012)


Producto-debut del director en la pantalla grande, basado en un corto suyo del año anterior. Una película de fantasmas y casas encantadas al uso, con una factura correcta, escaso terror, pero buenas dosis de tensión.

La propuesta argumental de la película no es que se algo muy original, si bien el desenlace de la historia sí que aporta algo diferente. Se nos cuenta aquí una historia sobre una chica en busca de su hermana, quien parece haber desaparecido en la casa familiar donde ambas crecieron. La chica acude a la casa y allí comienza a tener extrañas experiencias en torno a un armario al final del pasillo que parece esconder algo detrás...


La protagonista (respetable trabajo de la cuasi-desconocida Caity Lotz) pasa por casi todas las situaciones en las que se ven envueltos los personajes principales de este subgénero del terror: sufre pesadillas, oye ruidos extraños, tiene una niña a su cargo, acude a la policía (curiosa reaparación cinematográfica de Casper Van Dien, el cachas de "Starship Troopers") y apenas le ayudan, recurre a una médium, utiliza una ouija, etc. Como se ve, nada nuevo, salvo el ligero giro que se da al final de la historia, donde lo paranormal pasa a un segundo plano.


La película se sobrelleva durante su escaso metraje porque, a pesar de no mostrar nada original, entretiene y está bien interpretada, con alguna pincelada de terror que mantiene el interés. Lo mejor del film se reserva para el último cuarto de hora, donde la historia se encamina por senderos no enteramente sobrenaturales pero sí de alta tensión. Esos últimos momentos donde la chica corre verdadero peligro están rodados con inteligencia y sin tener que utilizar recursos efectistas. Por ejemplo, y sin ánimo de usar mucho "spoiler", hay una secuencia determinada donde la protagonista enciende un mechero en un habitáculo vacío y la luz ilumina una cabeza de un cadáver, y el director no usa estridencias sonoras ni montaje epiléptico para subrayar la escena; no le hace falta, ya asusta bien tal y como está.

Lamentablemente, la película pasará bastante desapercibida porque en conjunto es un "más de lo mismo" decentemente filmado, a lo que se le une una innecesaria toma final que busca, como siempre en el cine de género contemporáneo, la última inquietud del espectador aún cuando no tenga mucho sentido en la trama. Tal vez una metáfora final sobre que no tiene verdaderamente mucho que aportar.


jueves, 6 de junio de 2013

THE SIGNAL (David Bruckner/Dan Bush/Jacob Gentry, 2007)


Curiosa propuesta llevaba a cabo por tres directores, que se embarcan en el empeño de contar una historia dividida en tres episodios, pero sin perder la unidad de narración del relato. Así, cada uno elabora un relato propio y aislado, pero no independiente del resto. Con lo cual, para comprender la historia completa son necesarios los tres capítulos que aquí se muestran. Una vuelta de tuerca a las películas de episodios.

El argumento general nos plantea una historia de supervivencia de un grupo de personas, en un mundo donde una extraña señal emitida por televisiones, radios y teléfonos, ha provocado una enajenación mental generalizada, a causa de la cual todas las personas se convierten en asesinos sin piedad. Las historias se centran en el devenir de una joven pareja casada, el amante de la chica y un vecino de la barriada que trata de ayudarles, estructurada en tres episodios (o "transmisiones", como anuncia la propia película).

En la primera parte, tal vez la más inspirada e interesante, se narra el inicio de la pesadilla, con la chica infiel volviendo a casa con su marido mientras la extraña emisión comienza a enloquecer a todos los que le rodean. Es la más inquietante y la que contienen las escenas más cercanas al terror, como las que se desarrollan por los pasillos del bloque de apartamentos salpicados de cadáveres. El estilo de la narración es directo, un "survival horror" (subgénero que tiene como mayor exponente un grupo de personas cuerdas que luchan por sobrevivir en un mundo donde la humanidad se ha ido al garete por alguna pandemia u otras cribas apocalípticas) que no deja espacio para la distracción o el aburrimiento. El responsable de este primer episodio, David Bruckener, es también el director del episodio más destacable de la irregular "V/H/S", llamado "Amateur Night".


La segunda parte gira bruscamente el tono de la historia buscando la comedia negra. Este episodio se centra en un vecino que aparece para prestar ayuda al final del primer segmento, y que acaba refugiándose en casa de una amiga a la que había acudido para la fiesta de celebración del año nuevo. Lo que les sucede en la casa está contado en clave humorística, donde los personajes que aparecen se comportan de forma absurda (por ejemplo, se molestan en tratar de esconder los cadáveres por la casa para que los invitados no se extrañen, pero no se preocupan por tener la casa y la ropa repleta de sangre), pero sin perder de vista el hilo argumental principal. Se busca la comicidad a través del humor negro, la brutalidad y la intervención de personajes alelados o que parecen estar al margen de todo lo que está ocurriendo en ese momento.


En el tercer y último segmento se cierra la historia principal del triángulo amoroso que se plantea desde el inicio del film, y lamentablemente se hace de un modo tibio y hasta aburrido, con alguna que otra pincelada inteligente (la idea de tratar de confundir lógicamente al demente resulta interesante), configurando así la peor de las tres partes de la película. Se centra pues en el joven amante que acude en busca de su enamorada con la ayuda del vecino de la fiesta, a la vez que deben huir del marido enloquecido. El tono de este episodio vuelve a la seriedad del primero, pero no llega a captar el interés como debiera y parece tratar sin éxito de repetir el ritmo del inicio del film, cuando tal vez hubiera sido mejor darle otro enfoque totalmente diferente a los dos anteriores.


En resumen, y pese a no ser un producto desdeñable, la sensación final que queda es un pastiche irregular, mal acabado y, sobre todo, desaprovechando las posibilidades que parecía plantear el primer episodio. Al menos, es una forma original de contar algo ya muy manido.