Producto de terror más bien psicológico (casi horror natural, podría decirse) llevado a cabo con escasos recursos y resultado flojo por parte del poco prolífico director australiano.
Interpretado únicamente por dos actores, la película nos sitúa en el viaje que realiza una pareja bastante inestable, con el objetivo de pasar un fin de semana acampados en una playa natural, remota y absolutamente asilada de la civilización. El clima nocivo de la relación de pareja se une a la sensación amenazante de que la naturaleza que les rodea, hasta el punto de que parece que no podrán escapar de aquel lugar.
A poco más de la media hora de metraje, uno ya espera que el personaje masculino del film (John Hargreaves, visto como secundario en "Grita Libertad") reciba su merecido, porque no tiene desperdicio: tira colillas al campo, atropella un canguro, tala un árbol porque sí, fuma como un cosaco (tabaco y otras cosas), dispara a los patos, se refugia en litronas de cerveza, lanza basura al mar, manda a la mierda a su esposa, y se dedica a hacer más o menos lo que le sale de los testículos (los cuales, por cierto, debe tener a rebosar porque su mujer no le permite mucho contacto físico por una reciente experiencia abortiva). La esposa tampoco es que se vaya de rositas, aunque al poco de llegar ya se huele el percal e insiste a su marido para que regresen a casa. Se establece pues un ambiente enrarecido, en el que la naturaleza circundante comienza a jugar un papel cada vez más y más amenazador. Algo así como si el medio que les rodea reflejase la mezquindad de sus personalidades. Y claro la cosa no puede acabar bien: deben pagar su deuda.
La propuesta es interesante y hasta cierto punto original (suponemos que Lars Von Trier tomaría ciertos aspectos de ella en su peculiar obra "Antricristo"), pero el film se antoja aburrido, alargado, mal editado, a ratos confuso, y sobre todo, sin saber sacar partido a las posibilidades de "hacer terror" con el material planteado. No sabemos si esto se debe a la falta de medios (las escenas de acción lo demuestran, especialmente el cutre "ataque" del águila, escenificado con la repetición continua de tres tomas) o a falta de arrojo para desarrollar el contenido. Más bien se trata de un film de intriga psicológica llevado a cabo por personajes sin carisma alguno. Apenas ciertos aspectos dan miedo, si acaso ese extraño cadáver de vaca marina que aparece en la orilla del mar y que inexplicablemente se va acercando cada vez más al camping.
Se le puede sacar mucho simbolismo al film, en el terreno sexual (el hombre no puede "disparar su arma" con su mujer, así que se desquita... disparando su arma) y sobre todo moral (ambos son unos desgraciados y desconsiderados que deben pagar por sus errores presentes y pasados). El desenlace es el que se puede suponer a modo que avanza la película, siempre desde un punto de vista maniqueo de moraleja naturalista y metáfora humanista con el se va impregnado el estirado metraje.
En 2008 se realiza un re-make dirigido por Jamie Blanks ("Leyenda Urbana", "Un San Valentín de Muerte") y protagonizado por Jim Caviezel ("Frequency", "La Pasión de Cristo").

