LADDA LAND (Sopon Sukdapisit, 2011)
También conocida como "The lost home" en los círculos anglosajones, esta cinta de terror tailandés no deja de ser deudora de los patrones que inició el cine oriental de terror allá por inicios del siglo XXI con celebradas obras como "Ringu" o "Ju-on". Una pena que el director (el mismo que el de la floja "Coming Soon") no tuviera claro si hacer una película de terror con drama familiar o hacer un drama familiar con toques de terror. Al final ni una cosa ni la otra.
La propuesta argumental es bastante típica: una familia se muda por motivos laborales a una urbanización (Laddaland), y al poco de instalarse una vecina de la comunidad muere en circunstancias terribles, difuyéndose la creencia de que la casa donde vivía ha quedado embrujada por tal tragedia. A esto se le une que los protagonistas tienen como vecino de al lado un hombre que parece maltratar a su familia, mas un asalto a la casa por un extraño ladrón. Todo configura la sensación de que la familia protagonista, compuesta por una pareja y dos hijos (uno pequeño y una adolescente rebelde) no debería estar allí, y que algo horrible les puede pasar. Además, le película se entretiene en contarnos el drama humano y familiar por el que pasa el padre, que pierde su trabajo y hace lo que puede por llevar adelante el pago de la hipoteca, en una subtrama melodramática que no hace sino estorbar en el desarrollo del film, habida cuenta de cómo acaba todo.
La película deja un poso de confusión en el espectador, ya que posee escenas de terror bien conseguidas y que ponen los pelos de punta, como por ejemplo la secuencia en la que la hija se cuela con sus amigos en la vivienda que se supone embrujada (como se ha dicho, siguiendo las pautas del coetáneo cine de terror oriental), pero a su vez mete con calzador un drama familiar debido a las penurias económicas que no casa con el componente sobrenatural en absoluto. Así, en el desenlace el drama familiar queda mas o menos resuelto con un final que busca el impacto, pero se olvida de cerrar, si quiera explicar, la trama paranormal (¿quién mata a la vecina?, ¿por qué aparece su fantasma?, ¿influye este caso en el carácter del vecino maltratador?, ¿qué propósito tienen las apariciones?, ¿qué ocurre al final con las casas que están encantadas?).
En resumen, una cinta con buenas escenas de terror oriental para fans del género, pero con un desarrollo confuso, equivocado en el tono central, y decepcionante en el final. Si encima añadimos ese epílogo edulcoradísimo y buenista sobre los valores familiares, más cara de tonto se le queda a uno cuando empiezan los créditos finales.
Tiene buena pinta! Me la pongo en futuribles...
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