lunes, 13 de mayo de 2013

EMERGO (Carles Torrens, 2011)



Film de terror que utiliza (por enésima vez visto) el formato de "falso documental" y grabaciones de cámaras fijas para provocar en el espectador poco más que tres sustos de banda sonora y unos 80 minutos de sopor.

Resulta complicado asimilar que el guión de esta película haya sido escrito por Rodrigo Cortés, realizador de la excelente y muy premiada "Buried" y la inteligente "Luces Rojas". Pues, sorpredentemente (para mal) parece que entre una y otra escribió este argumento tan inocuo y decepcionante, ya que en el film no hay apenas desarrollo alguno ni de trama ni de personajes. Simplemente nos plantea un equipo de tres parapsicólogos que acuden a un pequeño piso donde vive un padre viudo y sus dos hijos (como suele ocurrir también, uno pequeño y la otra una adolescente porculera), que llevan sufriendo fenómenos extraños desde que la madre murió de un accidente de tráfico.


Seguidamente se establecen los lugares comunes de este tipo de producciones, ya cansinos hasta decir basta (dénse un paseo por "El proyecto de la Bruja de Blair", "REC", "Paranormal Activity", y un largo, largo, largo, etcétera): reportaje con cámara temblona en mano buscando que el espectador no digiera bien el plato de berzas que se haya podido tomar, sensores de movimiento que se activaran en mitad de la noche mientras todos duermen, largas tomas de cámaras fijas en las habitaciones en la que uno se esfuerza por estar atento a la silla o el cuadro que mueva solo (al más puro estilo "¿Donde está Wally?"), experimentos con complicados aparatos (menuda factura de luz le deberá llegar al mes siguiente, no extraña que se muden) que buscan sorprender al espectador con alguna aparición sorpresiva del espectro tras un fogonazo de flash, sesión de espiritismo tras la cual habrá que llamar a los de "Tu casa a juicio" para que les reformen el salón, etc.


Es decir, un conjunto de simplezas que no enriquecen el producto y que lo pretenden convertir en un pasatiempo terrorífico que tampoco lo es, puesto que la película no da miedo en ningún momento, ni siquiera en esa toma final que últimamente incluyen todas las cintas de terror, consistente en acercar en primer plano algún elemento que provoque un sustillo (que, por cierto, ya se adelanta en el cartel promocional de la película). Este cierre del film, paradójicamente, lo único que provoca es quitarle aún más valor a la película, ya que implica que todo lo que se nos ha contado como "explicación" de la trama en el desenlace no valga absolutamente para nada, con lo que al final se le queda uno la sensación de pérdida de tiempo total. A lo mejor esto es lo que pretendía el director.


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