
Una muestra del nuevo horror norteamericano de corte "indie". De esta nueva corriente (denominada "mumblecore") que llevan por bandera el bajo presupuesto, nos llegan también títulos menores de horror como los proveídos por T.I. West ("La casa del diablo"), David Bruckner ("The Signal") o este Adam Wingard (incluso todos juntos participan en la película de horror por episodios de "metraje encontrado" titulada "V/H/S").
En este caso se nos presenta un argumento que cabe en una servilleta, sobre una típica historia de una familia adinerada que es atacada en un caserón aislado por un grupo de violentos sin aparente justificación. Aquí la supuesta variación es que la familia del matrimonio acomodado y sus cuatro hijos ya creciditos y emparejados hace mucho que no se reúnen, y claro las rencillas salen a la luz; además, una de las invitadas tiene más recursos de los que parece para la supervivencia. Pero ni siquiera estos supuestos aspectos originales están aprovechados, porque lo cierto es que los personajes no importan un pimiento.

Y es que, una vez comienza la verdadera acción del film, si bien está narrado con corrección formal, el resto del metraje se vuelve pronto cansino y repetitivo, perdiendo además toda la supuesta originalidad que pretendía apuntar en los primeros minutos. Una mera excusa pues para encadenar escenas violentas y desmesuradas con algunos insertos de humor del todo inapropiados. Las consabidas trampas de guión que buscan la sorpresa llegan cuando uno ya está aburrido y no dan efecto, más aún cuando se fuerza un desenlace irónico que deja la película como una mera e inútil anécdota violenta salpicada de humor negro.
Al menos se agradece la rabiosa cinefilia que evocan sus 95 minutos (intencionadamente o no), ya que uno va rememorando escenas de variada temática de otros títulos como: "Asalto a la comisaría del Distrito 13", "La noche de los muertos vivientes", "Henry, retrato de un asesino", "Scream" y hasta "Sólo en casa".