viernes, 29 de noviembre de 2013

ESCALOFRÍOS (Gregory Jacobs, 2007)



Pequeña producción de terror, obra del productor y director asistente (o director de la 2ª unidad) en todas las películas de Steven Soderbergh. Esta vez se embarca a solas en una cinta de género con un resultado mínimamente aceptable. Para salir del paso, y nada más.

La sencilla historia nos coloca a dos universitarios desconocidos compartiendo gastos en un viaje en coche cerca de las fechas navideñas. El problema está en que ella (Emily Blunt cuando aún no había dado el salto a la fama) sospecha que su compañero de viaje (Ashton Holmes, visto posteriormente en series como "The Pacific" o  "Revenge") sabe demasiado sobre su vida, y la cosa empeora cuando, por querer tomar un atajo, quedan atrapados en mitad de un camino nevado. Se verán obligados a seguir dentro del coche, donde comienza a amenazarles algo del exterior del vehículo mientras la helada hace estragos. Con lo cual el film al principio fluctúa entre un thriller psicopático y una road-movie, para después volcarse en una vertiente puramente paranormal. Lástima que no sepa sacar partido a esta interesante simbiosis.




Con la citada propuesta simple pero efectiva (dos personas atrapadas en un coche en mitad de la nieve), se establece un producto que no desmerece el interés durante su escaso metraje, que visto lo visto en el género de terror, no es poca cosa. Así, consigue mantener la tensión claustrofóbica y sabe proveer algún que otro buen susto. Pero, lamentablemente, cuando la trama se acerca a su final, sobrevienen las flaquezas, con escenas desafortunadas e incluso innecesarias argumentalmente (como la de subida al poste telefónico). Y lo peor, que todo acaba en un desenlace absolutamente desaprovechado para lo que el guión estaba planteando hasta ese momento. Aún así, una cinta menor, pero estimable y entretenida.


jueves, 28 de noviembre de 2013

THE TUNNEL (Carlo Ledesma, 2011)



El director novel australiano nos trae la enésima producción de terror que utiliza el falso documental (o "metraje encontrado", o "found fottage") como instrumento para provocar horror. El resultado da, como tantos otros films, algún susto aceptable y el resto muy olvidable.

En este caso la excusa es la investigación de una intrépida periodista y su equipo de grabación, quien se adentra en los túneles abandonados bajo la ciudad de Sidney para ahondar en el misterio de unas obras subterráneas relacionadas con el tratamiento de los caudales de agua, que tuvieron que suspenderse precipitadamente ante la desaparición de varios obreros. Como suele ser habitual, el asunto se enterró y nadie quiere hablar ahora del tema, por lo que el equipo de investigación pretende saber la verdad sobre "lo que hay allí abajo". Y vaya que si lo descubren. Eso sí, también lo dejan todo bien grabadito.


Vista una vistas (casi) todas. Así, en esta película se vuelve a primar la recreación de la supuesta verosimilitud de lo que se está contando, más que cualquier otra cosa. De esto se agradece la naturalidad de las interpretaciones de un reparto necesariamente desconocido para provocar esa sensación de verismo. No obstante, también se le une una fingida escasez de medios, lo cual provoca que la forma de contar la historia (una especie de documental con insertos de grabaciones reales) nos escamotea las apariciones del ente maligno en cuestión, recurriendo entonces a tomas lejanas, borrosas, movidas o en completa oscuridad. Esto no deja de causar cierto efecto inquietante (ya lo dijo Lovecraft: "el miedo más espantoso que sufre el hombre es el miedo a lo desconocido"), pero lamentablemente todo deja un sabor de boca bastante pobre a los seguidores del género, ya muy habituados a este tipo de films.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

MULBERRY STREET (Jim Mickle, 2006)


Ópera prima de uno de esos directores del nuevo terror indie americano, quien posteriormente rodó la interesante cinta de vampiros "Stake Land" y más recientemente "We are what we are", un remake de la mexicana "Somos lo que hay".

En este su primer largo, Jim Mickle tira de su actor fetiche Nick Damici, un trasunto de Patrick Swayze y Mickey Rourke con menos calidad interpretativa que ambos juntos. Aquí da vida a un ex-boxeador que debe enfrentarse a una plaga de una extraña enfermedad que parecen estar propagando las ratas de Manhattan (centrándose en la concurrida e histórica Mulberry Street), y que convierten a todo el infectado en un monstruo con facciones similares a los roedores y un apetito voraz por la carne humana. Todo esto mientras espera la visita de su hija militar y le hace ojitos a una vecinita rubia a la que no dudará en ir a salvar abriéndose paso a puñetazo limpio (en el peor momento de todo el film, por cierto).




Así que nos encontramos con un survival horror de bajo presupuesto, eso sí, honesto en sus muchas limitaciones económicas. Rodado con una fotografía oscura, sórdida y desprendiendo suciedad, y con un montaje nervioso, recuerda (tal vez demasiado) a "28 días después", de Danny Boyle. También hay que decir que el uso de tanto claroscuro es una forma astuta de evitar mostrar claramente los efectos de maquillaje de andar por casa.

El film visita lugares comunes de este tipo de subgénero del terror, y no difiere mucho de una película de plaga de zombies. Su máximo problema no es este, sino que sus escenas de tensión resultan excesivamente repetitivas: aparece un bicho, se guarda máximo silencio para que el bicho no los oiga, y al final siempre a alguien se le cae algo al suelo. Aún así, resulta un producto decente a pesar de sus escasos medios, y su desenlace (que, dicho sea de paso, homenajea a "La noche de los muertos vivientes" de Romero) no deja mal sabor de boca.

martes, 19 de noviembre de 2013

GUERRA MUNDIAL Z  (Marc Foster, 2013)


El ecléctico cineasta Marc Foster, responsable de títulos tan dispares como "Más extraño que la ficción", "Descubriendo Nunca Jamás" o "Quatum of Solace", se pasa aquí al más puro cine de género, con una aventura de supervivencia en un mundo asolado por una pandemia de zombies. Todo ello basado en la novela homónima de Max Brooks, uno de los autores que se apuntan al carro de la "zombiemanía" en los tiempos que corren.

La premisa argumental, por tanto, muy original no es que sea. Un retirado investigador de la ONU (Brad Pitt en plan heroe obligado por circunstacias de la vida) es requerido por el gobierno para frenar la propagación del virus que convirte a todo el mundo en zombies ultraviolentos y más alocados que nunca. Y así pasará por Philadelphia, Corea, Israel y Gales en busca de la zepa origen del virus o del antídoto, mientras es testigo en sus carnes de la desolación que va contaminando cada lugar del mundo.


Nos encontramos pues con un acertado "blockbuster" de temporada. Un producto que no pretende otra cosa que entretener durante dos horas al público en general, sin segundas lecturas ni excesiva profundidad en el mensaje. Hoy en día se ven producciones "pandémicas" y apocalípticas que siempre se vuelcan en la vertiente de la deshumanización de la sociedad en situaciones extremas, en lo bajo que cae el ser humano cuando tiene que sobrevivir. En "Guerra Mundial Z" eso no importa demasiado. Aquí se trata de que Brad Pitt salga vivo de todas las situaciones, hasta en las más inverosímiles, y llegue a dar con la solución al problema cueste lo que cueste.

Como se ha dicho, la película es puro entretenimiento (nada más, pero nada menos), con una acción que comienza de sopetón a los 5 minutos de metraje y ya no descansa hasta el final. Una vez se aceptan estos términos, unido al cliché de "indestructibilidad del héroe" del cine de acción al uso, la película se disfruta bastante al son de la banda sonora de Muse. Las peripecias del protagonista en Philadelphia, Corea y Jerusalem deparan buenos momentos de cine de acción y aventura (impagable momento de los zombies haciendo piña para sobrepasar el muro en Israel). El factor familiar que obliga a embarcarse a Pitt en esta empresa apenas está tratado con consistencia, siendo el papel de Mireille Enos (vista en la serie "The Killing") ciertamente testimonial.


Lo mejor de la película aguarda en su último tercio, con todo lo que ocurre en el centro de investigación de la OMS en Gales. Allí, la película contemporiza los tiempos (pero no la tensión), ralentiza la acción y se acerca mucho más a una película de terror con zombies de por medio, especialmente en las escenas entre los pasillos desiertos del laboratorio. De ahí se llega a un desenlace no del todo descabellado argumentalmente hablando, pero tratado con demasiada rapidez y de forma un tanto abrupta y autocomplaciente. Se echa de menos una visión más pormenorizada y detallada a nivel general del desenlace de la acción. Pero, como ya se sabe, aquí lo único que importa es que el bueno sobreviva.

Como dato curioso y cañí, estén bien atentos a un momento en el que la familia llega a la improvisada base de operaciones configurada dentro del carguero militar. Entre la amalgama de personas, se ven algunos operarios cargando con cuadros que supuestamente se han requisado para conservarlos de la hecatombe mundial. Entre ellos se ve "Los fusilamientos del 3 de Mayo", de Goya. Osea que por el Museo del Prado también pasa Hollywood de vez en cuando.

jueves, 14 de noviembre de 2013

THE PURGUE (James DeMonaco, 2013)


Un desconocido guionista de obras menores como "Negociador", se pone en frente de la dirección de un largo por segunda vez en su carrera (la primera deparó la desconocidísima "Staten Island"), y se embarca, como muchos otros directores noveles de Hollywood en un producto de género de terror. La industria sabe que el gran público devora este tipo de películas, y si alguien se quiere dar a conocer no le queda otra que darse un paseo por el cine de género, tratando de demostrar algo de personalidad cinematográfica (o no) para que le caigan otros productos más "serios".


En el caso que nos ocupa, todo lo bueno de esta creación se concentra en su propuesta de partida; una idea muy original y no menos malévola que, lamentablemente, se queda sólo ahí. A saber, en un futuro aparentemente utópico pero cercano, el mundo es un lugar donde la delincuencia ha desaparecido casi al completo. ¿Por qué? Porque una noche al año, y sólo una, todo crimen está permitido y no hay castigo para asaltos, agresiones y homicidios. La idea es desahogar las pulsiones violentas del personal concentrándolas en una noche, en la cual no habrá ni policía ni ambulancias. Todo está permitido.

Como es de entender, todo hijo de vecino se encierra esa noche en su casa bajo fuertes medidas de seguridad, a la espera de que pasen esas 12 horas lo más rápido posible. Cosa que hace la familia protagonista, cuyo líder (Ethan Hawke) es fabricante de alarmas y se ha forrando gracias a esta noche de "Purga" con el paso de los años. El problema aparece cuando su hijo, que tiene dudas acerca de este nuevo orden mundial, deja entrar a un mendigo que huye de un grupo de jovenes pijos con la intención de matarle. Claro está, los niñatos ricos se mosquean y acosan la casa pidiendo que les devuelvan su presa.

Toda esta interesante propuesta argumental inicial, unida a los innumerables aspectos ético-morales de la situación en sí (salvar a un inocente o salvarse a sí mismo a costa de él, la sensación de desamparo de los mendigos y los que no tienen medios suficientes para protegerse durante esa noche, la consideración de que siempre hay quien obtiene beneficios económicos de cualquier tragedia, la hipocresía de una sociedad con la violencia latente para con sus semejantes, la idea de que parece que la "Purga" es un mero pasatiempo elitista, el hecho de que esa noche la gente se siente a ver en la tele las emisiones de las cámaras de seguridad de palizas y asesinatos, etc.) están tocados de un modo superficial a lo largo del film, que, a la larga, no deja de ser un thriller de acción y supervivencia al estilo de "película de secuestros". Así pues, todo lo bueno que podría tener y que se le podría exprimir a una situación así, queda en segundo o tercer plano, en pos del peaje palomitero que deben pagar (o se obligan a ello) estos productos de consumo rápido.


En resumen, un producto sin rumbo fijo, claramente desaprovechado, que tal vez en otras manos hubiera dado hasta para un film de culto con múltiples lecturas. Con una serie de personajes pobremente perfilados (Hawke y Lena Headey -una estupenda Cersei de Juego de Tronos- se pasan todo el film con el piloto automático), y situaciones interesantes tristemente acabadas, el producto da demasiado poco. Y lo más triste de todo es que resulta una película repetitiva y previsible, especialmente en su último tercio. Lo mejor, la idea de base ya comentada, y esas terribles máscaras que usan los asaltantes...

lunes, 4 de noviembre de 2013

THE LORDS OF SALEM (Rob Zombie, 2012)


El "bueno" de Rob Zombie nos obsequia con una cita un tanto alejada de la violencia sangrienta de anteriores productos, lo cual es de agradecer. No obstante, nos ofrece una paranoia satánica de lo más petulante y, sobre todo, con el mismo tono feísta del resto de su filmografía. Afortunadamente para él, su legión de fans se vanaglorian por cada película nueva que aparece... Hasta que un día se harten, claro.

El argumento plantea un pueblo con tanta mitología demoníaca como Salem (ya saben, donde los aquelarres y la quema de brujas), en este caso en la actualidad. Resulta que un programa de radio recibe una extraña grabación musical de un grupo llamado "The Lords Of Salem", que al emitirla parece remover las almas antepasadas de las actuales descendientes de las brujas. A todo esto, la protagonista (una vez más, la apetecible y enchufada Sheri Moon Zombie, esposa del director) pasa por allí porque trabaja en la emisora y parece tener mucho que ver en el devenir del nuevo aquelarre que se está preparando, también por aquello de la cosa genealógica.


Así las cosas, la película sólo funciona como instrumento de terror (que es lo que me importa) cuando se acerca al más puro estilo de horror "sencillo", esto es, el basado en apariciones fantasmales, ambientes sombríos y pasillos aparentemente desiertos. Pero esto solo ocurre en los primeros veinte minutos de metraje, ya que el resto se conforma en un producto interminable y vacío. A Zombie se le ve el plumero y las ansias de polemizar a toda costa, a base de innecesarias escenas (argumentalmente hablando) con miembros de la iglesia en mitad de felaciones o masturbaciones (esto último de forma explícita). Ya se sabe que la excusa satánica vale para todo. ¿Y todo esto, para qué? Pues para que se hable mucho de la película y de los escandalosa que es, así se evita que  la gente hable de un argumento pobretón y una resolución aún peor.

De poco sirven que ciertas tomas y algunos temas de la banda sonora recuerden a clásicos como "La Semilla Del Diablo" o "El Resplandor". O, lo que a mi juicio es el mejor aspecto del film, la introducción de esas tres Señoras del terror ochentero como claro homenaje al género con el que creció Rob, las cuales igualmente desarrollan la mejor escena de toda la película gracias a su curiosa "hospitalidad".


De momento la carrera de Rob Zombie, salvo aciertos parciales en su remake-homenaje del "Halloween" de Carpenter, no ha dado nada al cine de terror que se merezca su sobrevalorada fama. Eso sí, siempre será de agradecer que siga despelotando a su señora esposa en las películas.

PD: Por cierto, un última curiosidad un tanto irritante. Qué manía tienen las películas de terror actuales de mostrar en sus carteles promocionales escenas o momentos que aparecen sólo en el desenlace. Ya son ganas de restar impacto a la cosas.