viernes, 30 de enero de 2015

HANAKO (Joji Matsuoka, 1995)



Extraño film de difícil localización, de la época inmediatamente anterior a la eclosión del horror asiático que provocó Hideo Nakata y su Ringu. Cuenta una historia sobre leyendas, asesinatos y apariciones relacionadas con un fantasma catalogado como "Hanako", que suele manifestarse en los servicios públicos de algún instituto japonés.

La sensación que queda después de ver esta cinta es que no se trata de una mala película pese a lo que puede parecer al comienzo. Ello reside en el acertado uso de una muy destacable banda sonora como ambientación inquietante, así como una correcta dirección de cámara y edición de escenas.


Sin embargo, es en la trama donde cojea la película. Toda ella está estructurada para preparar(nos) una traca final (casi literal) que debería dejarnos cerca de la catarsis. Pero, lamentablemente, lo que en un principio parece mostrarse como un film de fantasmas y apariciones de almas en pena (no hay más que ver los avisos de su inquietante prólogo), acaba complicándose un poco más y más, hasta llegar un punto en que no se sabe si lo que todos temen es una aterradora muñeca infantil capaz de cobrar vida, o una especie de conjuro que abre en plenos baños de un instituto una puerta hacia una dimensión maligna.

Tal vez lo que más se eche de menos es un poco de más dedicación al terror especialmente cuando llega el desenlace, muy influenciado por otra parte por el Poltergeist de Spielberg y Hooper y del ambiente final que suele crear Lovecraft en sus estupendos relatos. Aunque todo parece venirle un poco grande.

Y cuando todo acaba, aún te sigue surgiendo la pregunta con la que empezaste la película: ¿Qué demonios es Hanako?

miércoles, 21 de enero de 2015

PONTYPOLL (Bruce McDonald, 2008)




Un planteamiento diferente de la tan manida oleada de películas sobre invasiones zombi de nuestros días. En este caso, la historia se nos cuenta desde el punto de vista de una aislada emisora de radio y sus tres trabajadores. Transcurre una invernal jornada normal hasta que, tras varias conexiones en directo y teletipos confusos, se van dando cuenta que hordas de personas están actuando como animales de forma muy violenta, contagiadas por una extraña epidemia.


Todo esto esta narrado con inteligencia durante la primera mitad de metraje, sabiendo manejar los tempos y haciendo la historia interesante pese a estar construida en base a planos dentro de la emisora, desprovistos de acción más allá de explicitar la rutina de una estación de radio cualquiera. Todo el peso lo llevan las conversaciones (no se pierdan el vozarrón el versión original del bueno de Stephen McHattie) y conexiones en directo.

Lamentablemente, cuando la película entra en el terreno de explicar la base de la epidemia, los medios de contagio y las posibles soluciones, todo se desmorona. Porque es tan inverosímil que parece incluso una tomadura de pelo. Y se logra lo que nunca se busca, que el espectador desconecte y se desvincule de la intriga, hasta el punto de que el desenlace, por llamarlo de alguna manera, parece más bien sacado de una triste película de serie B.

miércoles, 14 de enero de 2015

OCULUS (Mike Flanagan, 2013)



Este joven director ya mostró en Absentia (seguimos con los "latinismos" tan de moda hoy en día) que tenía cierta pericia para crear escenarios inquietantes y salirse un poco de la literalidad del cine de terror contemporáneo. Aquí en Oculus  (que en castellano contiene el aborrecible y anti-comercial subtítulo de "El espejo del mal") parece dar un pasito más adelante y realiza un, aparentemente, típico film de casa encantada con pasado trágico, pero lo hace de un modo original y muy hábil, más aún con el apoyo de unas interpretaciones más que correctas, especialmente por parte de Karen Gillan.

La historia versa sobre un espejo maldito que lleva la desgracia a todo aquel que lo posee. Una joven pretende acabar con el maleficio que acabó con su familia, destruyendo el objeto. Pero no es tarea fácil. Para ello buscará la ayuda de su hermano recién salido del correccional (a causa de un suceso pasado relacionado con el espejo) y un estudiado experimento con cámaras, sensores y temporizadores, con la intención de que todo quede registrado y no la tomen por loca.


Por lo tanto, en este caso es un objeto concreto el que propaga la maldición a través de los inquilinos, afectando a su conciencia y separándolos de la realidad, hasta el punto de que no saben si lo que hacen o ven es real o es un truco demoníaco. Algo parecido se puede ver en la Annabelle de 2014, donde otro objeto (en este caso una muñeca horrenda) atrae el mal a su alrededor, si bien por sí mismo parece no hacer nada.

No es pues exactamente una cinta de fantasmas (que los hay) ni de sustos (que también). Es más un film de sensación, de inquietud, de desasosiego, de mal rollo. En el fondo, todo lo que una película de terror debería de ser aparte de una amalgama de "chim-pums" orquestales y apariciones en primer plano de la criatura de turno. Aquí también hay de eso, pero de un modo más secundario.


Esta película tiene el mérito de mantenernos pegados a la pantalla expectantes ante lo que pueda ir sucediendo. Más aún cuando con sorprendente destreza se nos insertan los flash-backs explicativos sobre la tragedia familiar en el transcurso de la narración principal, lo cual carga de vigor e interés al argumento. A veces, sin embargo, se peca en exceso de este recurso y acaba solapando escenas en ambas líneas de acción, lo cual puede llevar a confusiones. Este aspecto le hace perder un poco de empaque hacia el final.

Aún así, el desenlace es cuando menos correcto aunque uno se lo pueda ir oliendo tal y como van sucediéndose los acontecimientos, y uno acaba su visionado con la sensación de haber disfrutado de un producto de género, serio, muy digno e inquietante.


martes, 13 de enero de 2015

NOTHING LEFT TO FEAR (Anthony Leonardi III, 2013)



Con relación a lo que se puede leer de sus críticas en la web, éste no es un film tan malo como puede parecer por la puntuación general que tiene. Pero lo que sí posee es un problema claro de empaque de guión.
Presenta la típica historia de una familia que se muda a un pueblecito alejado en la habitual América pronfunda, donde todos los reciben con amabilidad pero que esconde un secreto demoníaco.
Tiene unas correctas escenas de terror en el último tercio, con la criatura persiguiendo a los protagonista por la casa y entre las calles de una ciudad desierta. Hasta ahí la película avanza muy lentamente y sin mucho interés argumental. Y encima el desenlace buscado corta esa sensación de angustia que podría haber surgido con tanta persecución, dando la imagen de un guión muy mal trabajado.


El film bascula entre dos temáticas: una sobre posesión demoníaca con apariciones fantasmagóricas (una vez más influenciadas por la estética asiática de principios de siglo), y otra de corte sectaria donde los habitantes del pueblo conspiran en silencio con fines malvados contra los nuevos inquilinos. Se podría haber sacado un buen producto porque el film apunta buenos momentos (la citada persecución, le reacción de los vecinos cuando el pequeño de la familia trata de refugiarse, la idea de que la acción es circular y lleva repitiéndose mucho tiempo a lo largo de los años), pero la falta de un buen trabajo de estructura de guión echa por tierra los aciertos que puede alcanzar el film.


En resumen, un film rodado con corrección, con aceptables escenas de terror (salvadas por un maquillaje no por ya visto menos efectivo), pero con un desarrollo demasiado aburrido y un desenlace directamente simple, sesgado y argumentalmente muy pobre.