viernes, 17 de mayo de 2013

LA CASA DEL DIABLO (Ti West, 2008)


El modesto y poco conocido director de obras menores del género como "El Cobertizo" y "The Innkeepers", nos plantea un decente producto de terror atmosférico al estilo "basado en hechos reales".

En unos primeros minutos propios de telefilm ambientado en los años ochenta (walkman tipo ladrillo incluido), nos presentan una joven universitaria deseosa de mudarse a casa propia para no tener que aguantar a su compañera de habitación. Para cubrir los gastos de este nuevo alquiler, busca empleo como canguro tras responder un anuncio, lo que le lleva hasta una mansión alejada cuyos inquilinos son, cuanto menos, peculiares (Tom Noonan es uno de ellos, una cara conocida como secundario, y recordado por el papel de malvado destripador en "El Último Gran Héroe"). Éstos le prometen una buena suma de dinero sólo por pasar unas horas al cuidado de una persona mientras ellos salen; pero en este caso no se trata de un niño, sino de la madre de uno de ellos, encamada y encerrada en una habitación del piso superior. El trabajo, aún extraño, parece fácil y la chica lo acepta, con lo que al poco se queda sola en la casa...



El film nos sumerge poco a poco en la situación incómoda y sabe captar la inquietud de la protagonista (aceptable trabajo de Jocelyn Donahue), plasmando y proyectando esa sensación de inseguridad que se palpa en cada rincón de la casa, más aún cuando se van acrecentando ciertos ruidos y demás situaciones que provocan la paranoia de la chica. En todos estos 70 minutos de metraje, todo es sugestión y miedo a lo desconocido, dos ingredientes fundamentales si se busca un buen film de terror (no sabemos si lo que amenaza a la chica es un fantasma, un psicópata, una casa poseída, un eclipse, o una secta satánica). De este modo, el film funciona con unos planos estudiados, unos movimientos de cámara que buscan inquietar, la iluminación de espacios, los sonidos, la banda sonora, etc.

Pero, lamentablemente, todo baja de interés llegados los últimos 20 minutos, una vez ya el pastel se descubre (si uno no ha leído antes ninguna sinopsis de la película -se recomienda- o no haya estado atento al texto que aparece en el torpe prólogo del film). Se sucede desde ahí un último tercio decepcionante, rebosante de tópicos y sangre, y con la impresión de estar el film acabado con cierta premura, más aún cuando el desenlace final busca la sorpresa forzada. Aún así, un film respetable que no engaña a nadie, humilde exponente del género.

Como curiosidad, la aparición como cameo de Dee Wallace, la actriz que dio vida a la madre de Elliot en "E.T.", y todo un mito del cine de terror ochentero con películas como "Cujo", "Critters" o "Aullidos".

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