jueves, 23 de mayo de 2013

TRAMPA PARA TURISTAS (David Schmoeller, 1979)


Producción de horror rural que recoge las influencias de "Los Crímenes del Museo de Cera" y "La Matanza de Texas", para elaborar un producto con sello propio y resultado aceptable. Al menos se agradece que, viendo la inmensidad de películas de terror de perfil bajo de la década, ésta se lo tome algo más en serio en lo que se refiere a intentar dar miedo.

La propuesta argumental tampoco es que sea un tratado de metafísica: un grupo de jóvenes se quedan tirados mientras viajan por una avería en su vehículo y van a pedir ayuda a una casa en mitad del campo, donde les acoge amablemente su dueño (Chuck Connors, vieja gloria de rostro anguloso de los westerns de segunda fila, y también visto en series de televisión como "Raices"). El hombre les atiende y les da comodidades, pero les advierte de un familiar enfermo, deforme, y obsesionado con los maniquíes y las máscaras, que pulula por la casa y al que no deben temer a pesar de todo. El grupo (las féminas curiosamente vestidas, una con un bañador horrendo, otra con top y shorts tapando lo imprescindible, y otra con un modelito estilo "La Casa de la Pradera"), lejos de quedarse quietos y esperar que pase la noche para irse a la mañana siguiente, cotillean más de lo que deben o buscan lugares donde magrearse y, claro, son castigados.



El film, a pesar de ser muy tópico, merece la pena por esa lucidez y seriedad del tratamiento del argumento y  el trabajo de puesta en escena (la ambientación de algunas habitaciones plagadas de maniquíes da bastante mal rollo). Existen obviamente muchas lagunas que no se explican (¿por qué al asesino no le afectan las balas?, ¿cómo es posible que esté en el mismo tiempo en dos sitios distintos?, ¿a qué viene ese baile final que no viene al caso y provoca el desenlace sin más?), pero aún así, no es una simple película de chicos libidinosos que van siendo masacrados sin orden ni concierto.

Destacable interpretación de Connors y presencia de la sensual Tanya Roberts (vista posteriormente -al natural- en "El Señor de las Bestias" y también en varios capítulos de "Los Ángeles de Charlie", amen de presumir de ser chica Bond en "Panorama para Matar"), en un film que peca de aburrido en algunas escenas incomprensiblemente dilatadas, aunque posee otras bastante inquietantes (estupendo el prólogo y la descolocante toma final, digna de ser meditada).

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