Curiosa marcianada anime, llevada a cabo con la habitual destreza técnica que los japoneses tienen en este campo, y que también pierde el norte en lo que a desarrollo argumental se refiere conforme el metraje avanza, algo igualmente usual en la animación de ese país.
Se trata de una "monster movie" de corte apocalíptico (seguramente influenciada por la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011) que recuerda productos de la serie B americana de los 50 y 60, todo ello trasladado a la actualidad de la animación japonesa. El planteamiento inicial es sencillo y visto varias veces: un grupo de jóvenes pasan unos días en una casa retirada en el bosque, mientras se desata una extraña invasión de peces mutantes (por ejemplo, mitad tiburón mitad araña) provenientes de los océanos, y que se encaminan hacia las grandes ciudades. Esta primera parte de la película resulta meritoria, inquietante, a pesar de que haya algunos personajes que se comportan como ineptos más preocupados en desahogar su líbido que en preocuparse por salvar la vida en una situación así. La protagonista decide viajar a la ciudad en busca de su prometido y por el camino se encuentra con un avezado periodista en busca de una buena exclusiva. El paisaje catastrofista que encuentran en la ciudad es uno de los mejores momentos dentro del escaso metraje del film.
Tras esto, y como suele ser lamentablemente habitual en el anime, la cosa se va de las manos, y todo se vuelve cada vez mas bizarro y difícil de digerir, especialmente cuando llega la hora de las explicaciones, llamémoslas "incompletas" y "poco congruentes" por no hacer mucha sangre (por ejemplo: se disparan al aire teorías sin aclarar si la amenza es biológica, mecánica, gubernamental, paranormal, etc.). A esto se le une un desarrollo argumental descabezado y desmesurado, incluso risible en ocasiones (para olvidar la incursión de las "flatulencias" en la trama, o esa inexplicable escena de la carpa de circo), y un desenlace que no llega a nada y parece el final de un film con secuela, cosa que desconocemos si es intencionada o una muestra más de la falta de filtro de la película en esta segunda parte.
A pesar de todo esto, el producto merece la pena por esos minutos inciales, por ese homenaje velado a los horrores de Lovecraft, y sobre todo por la auténtica rareza que supone en el (muy) escaso panorama del cine de animación de terror.


