martes, 17 de diciembre de 2013

GYO: TOKYO FISH ATTACK (Takayuki Hirao, 2012)



Curiosa marcianada anime, llevada a cabo con la habitual destreza técnica que los japoneses tienen en este campo, y que también pierde el norte en lo que a desarrollo argumental se refiere conforme el metraje avanza, algo igualmente usual en la animación de ese país.

Se trata de una "monster movie" de corte apocalíptico (seguramente influenciada por la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011) que recuerda productos de la serie B americana de los 50 y 60, todo ello trasladado a la actualidad de la animación japonesa. El planteamiento inicial es sencillo y visto varias veces: un grupo de jóvenes pasan unos días en una casa retirada en el bosque, mientras se desata una extraña invasión de peces mutantes (por ejemplo, mitad tiburón mitad araña) provenientes de los océanos, y que se encaminan hacia las grandes ciudades. Esta primera parte de la película resulta meritoria, inquietante, a pesar de que haya algunos personajes que se comportan como ineptos más preocupados en desahogar su líbido que en preocuparse por salvar la vida en una situación así. La protagonista decide viajar a la ciudad en busca de su prometido y por el camino se encuentra con un avezado periodista en busca de una buena exclusiva. El paisaje catastrofista que encuentran en la ciudad es uno de los mejores momentos dentro del escaso metraje del film.



Tras esto, y como suele ser lamentablemente habitual en el anime, la cosa se va de las manos, y todo se vuelve cada vez mas bizarro y difícil de digerir, especialmente cuando llega la hora de las explicaciones, llamémoslas "incompletas" y "poco congruentes" por no hacer mucha sangre (por ejemplo: se disparan al aire teorías sin aclarar si la amenza es biológica, mecánica, gubernamental, paranormal, etc.). A esto se le une un desarrollo argumental descabezado y desmesurado, incluso risible en ocasiones (para olvidar la incursión de las "flatulencias" en la trama, o esa inexplicable escena de la carpa de circo), y un desenlace que no llega a nada y parece el final de un film con secuela, cosa que desconocemos si es intencionada o una muestra más de la falta de filtro de la película en esta segunda parte.

A pesar de todo esto, el producto merece la pena por esos minutos inciales, por ese homenaje velado a los horrores  de Lovecraft, y sobre todo por la auténtica rareza que supone en el (muy) escaso panorama del cine de animación de terror.


martes, 3 de diciembre de 2013

EN LA BOCA DEL MIEDO (John Carpenter, 1995)



Película de cierto renombre entre los fans del género, aunque para el gran público pasara bastante desapercibida. Dirigida por un Carpenter en horas bajas, quien supo sacarle jugo a la interesante propuesta pero desaprovechó todo su potencial.

La película plantea a un detective privado (un Sam Neill en su época dorada tras el apabullante éxito de "Parque Jurásico") que es contratado para ir tras la pista de un famoso escritor de novelas de terror, quien parece haber desaparecido mientras terminaba su última obra. Así, el investigador sospecha inicialmente que todo es un mero montaje publicitario, pero tras encontrarse con los enigmas de la desaparición y la violencia que se propaga entre los seguidores de las novelas, se va sumergiendo a una vorágine horror al tiempo que logra llegar hasta a un remoto y extraño pueblo en el cual parece hallarse refugiado el escritor. En este poblado, todo parece preocupantemente similar a los horrores descritos por el novelista.


El film pivota entre dos vertientes: el homenaje al universo de Lovecraft (escritor desaparecido en un lugar aislado, habitantes uraños y deformes, monstruos indescriptibles que proceden del inframundo,  una iglesia donde nadie quiere entrar, etc.) y la pleitesía llena de guiños para con Stepehn King (escritor superventas, legiones de fans capaces de todo, acción dentro de una novela, etc.). Precisamente el mayor problema es que no se decanta claramente por ninguno de los dos, siendo esta falta de focalización un lastre. 


Llega un momento en el film en que la acción se vuelve enrevesada y excesiva, demasiado extraña e incomprensible. Con un tono mucho más pausado y centrado se podría haber ejecutado un estupendo homenaje al maestro Lovecraft y sus mitos de Cthulhu, porque el film contiene muy buenos mimbres y, sobre todo, muchos elementos verdaderamente inquietantes: la recepcionista del hotel, el monstruo del invernadero, la puerta palpitante que esconde seres abominables, el túnel, la anciana en bicicleta, el cuadro que va cambiando, los niños deformes, etc. Todos son buenos instrumentos de terror, pero lamentablemente están desaprovechados en un todo mal enfocado. Más aún cuando el film acaba precisamente en su momento más interesante y sugerente.

Mención negativa especial se debe hacer de la indescriptible Julie Carmen (actriz de raices españolas), que interpreta a la compañera de Neill en la investigación. Una nulidad interpretativa sin saber qué cara debe poner en cada escena. Tal vez, claro está, la culpa sea del que escribió ese innecesario papel.