jueves, 30 de mayo de 2013

CITADEL (Ciaran Foy, 2012)


Para ser un debut en pantalla grande del director irlandés, configura una sencilla y estimable cinta de género que sabe inquietar a través de la fotografía y la ambientación de escenas del llamado "horror urbano". Una especie de metáfora sobre cómo encarar nuestros miedos, con un mensaje de trasfondo social acerca de los guetos y extrarradios de ciudades que caen en el pozo del olvido alejados de una debida socialización.

Con guión del propio director, la película nos presenta un joven que es testigo del ataque que unos extraños niños encapuchados acometen sobre su pareja embarazada. Como consecuencia de ello, el chico (un buen trabajo del desconocido Aneurin Barnard) desarrolla un trastorno agorafóbico al que debe hacer frente mientras afronta en soledad la crianza de su bebé, que a pesar del ataque salió adelante. A los pocos meses, los agresores regresan en busca de la pequeña, y buscará la ayuda de un sacerdote deslenguado (James Cosmo, una cara conocida del cine épico contemporáneo, visto en "Troya", "Braveheart" y, más recientemente, en "Juego de Tronos").


Se trata pues de una película corta (escasos 80 minutos) que no pretende otra cosa que entretener e inquietar a los fans del género de terror. Muy bien ambientada en esos oscuros pasillos de edificios abandonados del extrarradio (la "ciudadela" a la que hace referencia el título), con un argumento sencillo que gira en torno al concepto del miedo y a que la manera de afrontarlo puede influir sobremanera en su solución.

Como suele suceder en el cine de terror, el film funciona porque no se sabe muy bien cuál es la fuente de intranquilidad ni sus verdaderos motivos (aquello de sugerir y no mostrar), y cuando se va descubriendo no hace que el conjunto pierda interés. Gracias a esa atmósfera sórdida y en penumbra, apenas distinguimos realmente la naturaleza de la amenaza, siendo uno de los puntos que le da fuerza a la película. Cierto es que a la premisa explicativa sobre "por qué los agresores le buscan" es original, a la par que se le pueden buscar incongruencias (¿cómo es que en todo el tiempo que la pareja vivió en el edificio no hubo ningún problema? ¿cómo tardan tanto en verle dentro del autobús?). Igualmente, el desenlace puede ser decepcionante para muchos, porque no busca efectismos sino ser fiel a la lógica que plantea el argumento.


viernes, 24 de mayo de 2013

ESCUPIRÉ SOBRE TU TUMBA (Steven R. Monroe, 2010)


Una película con este título tan agradable no puede más que presagiar lo que es: un festival de violencia y sadismo al servicio de una venganza merecida y desmesurada, aprovechando el tirón del llamado "horror hiperreal" (para algunos "porno-terror") de "Saw", "Hostel" y demás productos similares. Aquí se trata de un remake del film de 1978 "La Violencia del Sexo" (el cartel de ambas películas es exactamente igual... para qué molestarse en hacer uno nuevo), la cual a su vez era una reformulación de "La Última Casa a la Izquierda", de Wes Craven. Como ven, todo muy original.

La cinta plantea lo que le ocurre a una joven escritora (Sarah Butler en un papel exigente por la carga de desnudos que conlleva) que se aisla en una cabaña perdida para buscar soledad e inspiración. La chica está en muy buena forma, y como se sabe sola, se pasea en ropa interior cada vez que le place, sin tener en cuenta que por el paraje ronda un grupito de machitos pervertidos que la consideran una provocadora, con lo cual le harán una visita sorpresa no precisamente para leer a Saramago.  Hasta aquí mas o menos la primera mitad del film. Sin ánimos de usar mucho spoiler (pero es lo que de verdad le da vidilla a la película) diremos que, después de pasar un calvario, la chica escapa... pero no huye del todo. Quiere venganza.


Digamos que el film tiene dos partes diferenciadas, ambas con la violencia como mayor exponente: una primera donde la chica es asaltada, humillada, engañada, vejada y violada; y una segunda con la ejecución de su venganza, también violenta y sórdida. Con lo cual lo que la peli vende es eso: sangre, incomodidad a la vista, muertes retorcidas, torturas, violación, etc; todo, eso sí, con un trasfondo supuestamente argumentativo. Y es que se recrea en la crudeza de la violación de los pueblerinos machotes (incluido el sheriff, en una de esas críticas veladas a la América profunda de doble moral) para luego justificar la recreación en las represalias que idea la chica, quien obviamente acaba mal de la cabeza tras pasar por una experiencia así.


Digamos que lo mejor de toda la película es lo que se desaprovecha, y es ese intervalo entre que los violadores creen a la chica muerta y, pasado un tiempo, empiezan a recibir extraños indicios que les hacen dudar y ponerse nerviosos. Ese periodo de in-pass entre las dos partes mencionadas del film, mas calmado y alejado de excesos, es lo mejor del metraje y de lo que se podría sacar mucho más jugo (por ejemplo, las amenazas veladas que recibe la familia del sheriff son una maquiavélica idea), pero en lugar de eso se pasa rápidamente de nuevo a las torturas sanguinolentas y al "más difícil todavía". Tampoco la película se detiene en enriquecer los personajes, como por ejemplo mostrar el abismo psicológico en el que debe caer la protagonista después del trauma vivido, y que desemboca en convertirla poco menos que en la hermana de Jigsaw. Pero, claro, entonces estaríamos hablando de otro tipo de película.

jueves, 23 de mayo de 2013

TRAMPA PARA TURISTAS (David Schmoeller, 1979)


Producción de horror rural que recoge las influencias de "Los Crímenes del Museo de Cera" y "La Matanza de Texas", para elaborar un producto con sello propio y resultado aceptable. Al menos se agradece que, viendo la inmensidad de películas de terror de perfil bajo de la década, ésta se lo tome algo más en serio en lo que se refiere a intentar dar miedo.

La propuesta argumental tampoco es que sea un tratado de metafísica: un grupo de jóvenes se quedan tirados mientras viajan por una avería en su vehículo y van a pedir ayuda a una casa en mitad del campo, donde les acoge amablemente su dueño (Chuck Connors, vieja gloria de rostro anguloso de los westerns de segunda fila, y también visto en series de televisión como "Raices"). El hombre les atiende y les da comodidades, pero les advierte de un familiar enfermo, deforme, y obsesionado con los maniquíes y las máscaras, que pulula por la casa y al que no deben temer a pesar de todo. El grupo (las féminas curiosamente vestidas, una con un bañador horrendo, otra con top y shorts tapando lo imprescindible, y otra con un modelito estilo "La Casa de la Pradera"), lejos de quedarse quietos y esperar que pase la noche para irse a la mañana siguiente, cotillean más de lo que deben o buscan lugares donde magrearse y, claro, son castigados.



El film, a pesar de ser muy tópico, merece la pena por esa lucidez y seriedad del tratamiento del argumento y  el trabajo de puesta en escena (la ambientación de algunas habitaciones plagadas de maniquíes da bastante mal rollo). Existen obviamente muchas lagunas que no se explican (¿por qué al asesino no le afectan las balas?, ¿cómo es posible que esté en el mismo tiempo en dos sitios distintos?, ¿a qué viene ese baile final que no viene al caso y provoca el desenlace sin más?), pero aún así, no es una simple película de chicos libidinosos que van siendo masacrados sin orden ni concierto.

Destacable interpretación de Connors y presencia de la sensual Tanya Roberts (vista posteriormente -al natural- en "El Señor de las Bestias" y también en varios capítulos de "Los Ángeles de Charlie", amen de presumir de ser chica Bond en "Panorama para Matar"), en un film que peca de aburrido en algunas escenas incomprensiblemente dilatadas, aunque posee otras bastante inquietantes (estupendo el prólogo y la descolocante toma final, digna de ser meditada).

martes, 21 de mayo de 2013

V/H/S (Varios directores, 2012)



Por enésima vez (y las que quedan), una película construida a partir de "metraje encontrado" que busca el impacto visual sobre la audiencia en base a grabaciones caseras no editadas e intencionadamente descuidadas o imperfectas. Se supone que esto le da mayor verismo a lo que se cuenta para que, cuando salga el monstruo de turno en un primer plano sorpresa, uno grite como si estuviese en el Tren De La Bruja.

En este caso es un producto de 6 episodios independientes entre sí, dirigidos por otros tantos directores del panorama de "terror indie" norteamericano actual, con un levísimo nexo entre ellos: se supone (porque no se nos explica con claridad, es la gracia de estas cosas) que un grupo de gamberros callejeros que se dedican a grabar sus lindezas, tienen el encargo de acudir a una casa en busca de una determinada cinta VHS con una grabación que su pagador desea recuperar. Allí encuentran un hombre que parece muerto delante de unos monitores de televisión y un montón de cintas, así que se dedican a comprobar cuál es la que realmente deben reportar. Con este planteamiento se nos muestran 5 segmentos de terror con videocamara casera, mientras el devenir del grupito dentro de la casa se va intercalando entre una y otra.

La cosa se conforma pues en estos episodios: Tape 56, que es la historia de los chicos buscando la cinta; Amateur Night, que nos cuenta, a través de una cámara insertada en unas gafas, una noche de ligoteo que acaba con la mujer equivocada; Second Honeymoon, que se trata de la grabación de un viaje de placer de una pareja, que se ve amenazada en su motel por una mujer que, en principio, les pide ayuda; The Sick Thing That Happened To Emily When She Was Younger; contada como una relación de pareja mediante conferencias tipo Skype, en la que la chica dice verse amenazada por algo que corretea de noche por su casa; Tuesday the 17th (cantoso homenaje a "Viernes 13"), que es la típica historia del grupo de jóvenes que se pierde en el bosque mientras un maníaco les ataca (sí, y tienen tiempo de grabarlo y todo); y 10/31/98, en la que unos chicos (uno de ellos con una cámara colocada en la cabeza... muy cómodo todo) se ven atrapados una noche de Halloween en un extraño caserón al que acuden pensando que se celebraba una macrofiesta.


A pesar de abusar de la trillada fórmula que inauguró "El Proyecto de la Bruja de Blair" (cuyo planteamiento heredaron tantas otras como "REC", "Paranormal Activity", "El Último Exorcismo", "Grave Encounters", "Noroi", "The Tunnel", "Emergo", ... y así podríamos estar un siglo), no es tan mal producto a pesar de que lo pueda parecer. Como siempre, este tipo de films de episodios peca de irregular, ya que la calidad narrativa y desarrollo de historia y personajes es a menudo inexistente. Aún así, la mejor de las historias es Amateur Night, porque una peli de terror debe dar miedo y este relato llega a inquietar y a dar bastante mal rollo, especialmente por los efectos de maquillaje en el ya de por sí extraño y ojiplático rostro de Hannah Fierman. El resto de segmentos flojean y apenas dan algún sustillo inocuo. Una pena que el último episodio, el de la fiesta de Halloween, se soslayen ciertos elementos verdaderamente inquietantes que son totalmente desaprovechados (habitaciones secretas, laberínticos pasillos, dormitorios que cambian solos, visiones espectrales al estilo del horror oriental) para llegar a un final donde se quieren meter demasiadas cosas que no vienen muy a cuento.


En resumen, un mero pasatiempo de terror al que hay que ir prevenido con Biodramina ante los mareantes movimientos de cámara y montaje-sin-montaje a base de cortes y más cortes. Una nueva muestra de la escasez de ideas originales en el panorama del terror contemporáneo.

domingo, 19 de mayo de 2013

SINISTER (Scott Derrickson, 2012)


Film de terror realizado por el director de la interesante "El Exorcismo de Emily Rose", quien construye una débil historia en base a un buen desenlace. Esto es, el guión tiene una buena idea para el final, y da la impresión de que el resto del argumento está elaborado a trompicones para montar una historia relativamente decente, pero se destapa torpe y mal trabajado.

La susodicha historia plagada de tópicos nos presenta un escritor en crisis que se muda junto con su familia (esposa racional, hijo con problemas de sonambulismo y terrores nocturnos, e hija que parece poder relacionarse con espíritus) a una casa donde hace años ocurrió una terrible tragedia familiar aún sin aclarar, con la intención de escribir una obra de investigación en referencia al crimen del que fueron objeto los anteriores inquilinos. El escritor (un Ethan Hawke siempre desconcertado) es visto por las autoridades como un periodista morboso y de mal gusto, y se va aislando cada vez más en la investigación y en los fenómenos extraños de la casa, a la par que tiene acceso a unos terribles vídeos caseros (algunos verdaderamente escalofriantes) donde se muestran distintos crímenes similares al ocurrido allí pero en distintas épocas y lugares. En todas estas grabaciones se vislumbra una extraña figura de rostro demoníaco...



En la película el tratamiento de los personajes es de lo más plano posible, cambiando de parecer algunos drásticamente y sin la conveniente evolución (algo nuevamente tópico en muchos films de terror), mientras que otros se pasean por el metraje sin aportar prácticamente nada, dando clara muestra que lo único que preocupaba al director era llegar a su tan querido desenlace de la trama. Y es por este cierre por lo que la película se salva dentro del panorama paupérrimo del cine de horror actual, por mostrar algo relativamente original y diferente. Con un argumento al nivel de esta originalidad y un desarrollo menos sostenido por sustos inútiles (incluido el que cierra el film, tan manido y efectista como inocuo), estaríamos hablando de un film mucho mejor.

sábado, 18 de mayo de 2013

THE ABCs OF DEATH (Varios directores, 2012)


Experimento cinematográfico consistente en un compendio de 26 cortos sobre otras tantas formas de morir, por obra de 26 directores distintos de todo el panorama del fantástico actual (españoles, sudamericanos, asiáticos, franceses, norteamericanos, etc.), uno por cada letra del abecedario (anglosajón, claro, ya que falta nuestra querida "Ñ").

Este tipo de films de episodios, más aún cuando hay tantos y tan cortos, suelen tener como punto más destacable la irregularidad. En este caso no sucede así, ya que la inmensa mayoría de los segmentos rayan a un nivel bajísimo de calidad. Lo que se pretende en ellos es buscar el impacto en el espectador a base de gore, sangre a borbotones, movimientos de cámara mareantes, edición de videoclip, mutilaciones, estruendos sonoros, escatologías varias y poco, muy poco terror de calidad.


La película, por llamarla de algún modo, es desagradable e incómoda en demasiados momentos. Algunos cortos son directamente vergonzosos o ridículos, como "F", "H" o "Z". Sólo podríamos destacar mínimamente los dos segmentos de animación ("K" y "T", curiosamente ambos ambientados en un cuarto de baño) y el titulado "Q", por salirse de la tónica habitual del film de un modo original aunque tenga un final bastante tontorrón.

En conclusión, un vano intento de reunir los "nuevos talentos" del cine de terror contemporáneo. El resultado:  bazofia con ínfulas de creatividad.


viernes, 17 de mayo de 2013

LA CASA DEL DIABLO (Ti West, 2008)


El modesto y poco conocido director de obras menores del género como "El Cobertizo" y "The Innkeepers", nos plantea un decente producto de terror atmosférico al estilo "basado en hechos reales".

En unos primeros minutos propios de telefilm ambientado en los años ochenta (walkman tipo ladrillo incluido), nos presentan una joven universitaria deseosa de mudarse a casa propia para no tener que aguantar a su compañera de habitación. Para cubrir los gastos de este nuevo alquiler, busca empleo como canguro tras responder un anuncio, lo que le lleva hasta una mansión alejada cuyos inquilinos son, cuanto menos, peculiares (Tom Noonan es uno de ellos, una cara conocida como secundario, y recordado por el papel de malvado destripador en "El Último Gran Héroe"). Éstos le prometen una buena suma de dinero sólo por pasar unas horas al cuidado de una persona mientras ellos salen; pero en este caso no se trata de un niño, sino de la madre de uno de ellos, encamada y encerrada en una habitación del piso superior. El trabajo, aún extraño, parece fácil y la chica lo acepta, con lo que al poco se queda sola en la casa...



El film nos sumerge poco a poco en la situación incómoda y sabe captar la inquietud de la protagonista (aceptable trabajo de Jocelyn Donahue), plasmando y proyectando esa sensación de inseguridad que se palpa en cada rincón de la casa, más aún cuando se van acrecentando ciertos ruidos y demás situaciones que provocan la paranoia de la chica. En todos estos 70 minutos de metraje, todo es sugestión y miedo a lo desconocido, dos ingredientes fundamentales si se busca un buen film de terror (no sabemos si lo que amenaza a la chica es un fantasma, un psicópata, una casa poseída, un eclipse, o una secta satánica). De este modo, el film funciona con unos planos estudiados, unos movimientos de cámara que buscan inquietar, la iluminación de espacios, los sonidos, la banda sonora, etc.

Pero, lamentablemente, todo baja de interés llegados los últimos 20 minutos, una vez ya el pastel se descubre (si uno no ha leído antes ninguna sinopsis de la película -se recomienda- o no haya estado atento al texto que aparece en el torpe prólogo del film). Se sucede desde ahí un último tercio decepcionante, rebosante de tópicos y sangre, y con la impresión de estar el film acabado con cierta premura, más aún cuando el desenlace final busca la sorpresa forzada. Aún así, un film respetable que no engaña a nadie, humilde exponente del género.

Como curiosidad, la aparición como cameo de Dee Wallace, la actriz que dio vida a la madre de Elliot en "E.T.", y todo un mito del cine de terror ochentero con películas como "Cujo", "Critters" o "Aullidos".

jueves, 16 de mayo de 2013

THE CABIN IN THE WOODS (Drew Goddard, 2011)


¿Qué sucedería si metemos en una coctelera "Posesión Infernal" y "El Show de Truman"? Pues imaginamos que algo muy parecido a este película. El guionista de "Perdidos" y "Monstruoso" se pasa a la realización, y de la mano de Joss Whedon (guionista de la serie "Dollhouse" y "Angel") nos trae una vuelta de tuerca a la tópica historia del grupo de jóvenes descerebrados y libidinosos (alguna cara conocida como el Thor Chris Hemsworth) que se aíslan en una cabaña perdida en mitad de ninguna parte, para ser acosados por criaturas malignas (en este caso, zombis, pero la película nos explica que podría haber sido cualquier otra cosa).

Y es que todo este planteamiento inicial visto ya en innumerables ocasiones, comprobamos que está perfectamente orquestado por una organización secreta con la finalidad de rendir pleitesía a un ser que solicita este tipo de complicados rituales de sacrificio humanos. De este modo, les controlan y manipulan el entorno y ciertos aspectos de la personalidad para que se comporten como si de una película de terror llena de tópicos se tratase, permitiéndoles cierto "libre albedrío" para que se desenvuelvan buscando una supervivencia que parece tienen perdida de antemano. Y, una vez aceptado todo esto, la película plantea la cuestión de: "¿y si algo saliese mal?".



No se puede negar que la propuesta del film es muy original, divertida y maliciosa, plagada de referencias y homenajes a cualquier "friki" del terror que se precie. Lástima que la máxima fuerza del producto sea sólo el planteamiento, ya que se queda corta en el resto. La puesta en escena se presenta intencionadamente típica y el desarrollo argumental acaba siéndolo también, aunque parezca complicado visto el punto de partida.

No obstante, el trabajo imaginativo es meritorio en una de las escenas que no podemos diseccionar lo que nos gustaría para evitar spoilers, en un momento del film en el que se muestran las diversas "criaturas de la noche" que la organización tiene preparadas para su objetivo. Tras esta escena brillante, de ahí al final nuevamente volvemos a los convencionalismos y hasta un desenlace mal trabajado, engañoso y pobretón.

martes, 14 de mayo de 2013

PESADILLA DIABÓLICA (Dan Curtis, 1976)


El creador de series escasamente conocidas para el gran público como "Dark Shadows" (de la que posteriormente Tim Burton realizó la floja "Sombras Tenebrosas", en homenaje a uno de los personajes que allí aparecían) o "The Night Stalker", nos presenta aquí un producto puramente propio: dirigido, producido y co-escrito por él mismo.

El resultado, como no podía ser menos viendo los trabajos ya mencionados, es una aburrida película sobre casas encantadas  No obstante, ciertos aspectos del planteamiento se vieron en obras posteriores mucho más conocidas, como "El Resplandor" o "Terror en Amytville", especialmente en lo que respecta a la influencia de la casa en el devenir del carácter y la personalidad de sus inquilinos. No se trata pues de un film de fantasmas y espectros, ni de ruidos nocturnos y muebles que se pasean por la habitación cuando nadie mira. Cierto es que hay cierto componente "poltergeist", pero básicamente el film trata del hundimiento psicológico que la morada provoca en una familia (un matrimonio, su hijo pequeño y la tía anciana del padre) que acude a pasar los meses de verano atraídos por el módico precio y por la amplitud de la mansión. Los dueños (Eileen Heckhart y Burguess Meredith, éste último premiado como actor en el Festival de Sitges de aquel año por sus papeles secundarios en esta cinta y en "La Centinela") les ponen una única condición: dejar tres veces al día una bandeja de comida en la puerta de la última habitación en la buhardilla de la casa, donde dicen vive recluida desde hace años la madre de ambos.


Hasta los últimos cinco minutos de metraje no se nos muestra al fin lo que hay detrás de esa puerta, y la verdad tampoco es que sea muy original. Pero hasta ese momento que uno espera desde el comienzo del film, uno ha tenido que soportar la actuación -y la mirada- imposible de Karen Black (en auge en aquella época por aparecer en éxitos como "El Gran Gatsby" y "La Trama", y, atención, premiada en el citado Festival de Sitges como "mejor actriz" por este film -cómo serían las otras candidatas...-), la cara de estreñimiento de Oliver Reed como único registro, y los cansinos alaridos de un niño gritón y cobardica.


Realmente poco pasa durante el dilatado metraje: unos recuerdos de niñez del padre en forma de visiones, el sofocón de la tia-abuela por un despiste que casi mata al niño (casi, una lástima), la obsesiva identificación de la madre con la casa y con la habitación abuhardillada, etc. Pequeñas cosas que sólo sugieren otras, pero nada queda claro ni debidamente hilvanado. A veces da la impresión de que la casa está volviendo malvado al padre, y acto seguido es la madre la que no quiere irse de allí ni con agua hirviendo; y van cambiando de parecer y de conducta de forma inexplicable. Para guinda del inane pastel le añadimos unas supuestas escenas inquietantes (muy escasas) que no provocan ningún resquemor, y unas interpretaciones muy pobres, de las que sólo salvamos a la mítica Bette Davis y sus retortijones sobre la cama.



lunes, 13 de mayo de 2013

EMERGO (Carles Torrens, 2011)



Film de terror que utiliza (por enésima vez visto) el formato de "falso documental" y grabaciones de cámaras fijas para provocar en el espectador poco más que tres sustos de banda sonora y unos 80 minutos de sopor.

Resulta complicado asimilar que el guión de esta película haya sido escrito por Rodrigo Cortés, realizador de la excelente y muy premiada "Buried" y la inteligente "Luces Rojas". Pues, sorpredentemente (para mal) parece que entre una y otra escribió este argumento tan inocuo y decepcionante, ya que en el film no hay apenas desarrollo alguno ni de trama ni de personajes. Simplemente nos plantea un equipo de tres parapsicólogos que acuden a un pequeño piso donde vive un padre viudo y sus dos hijos (como suele ocurrir también, uno pequeño y la otra una adolescente porculera), que llevan sufriendo fenómenos extraños desde que la madre murió de un accidente de tráfico.


Seguidamente se establecen los lugares comunes de este tipo de producciones, ya cansinos hasta decir basta (dénse un paseo por "El proyecto de la Bruja de Blair", "REC", "Paranormal Activity", y un largo, largo, largo, etcétera): reportaje con cámara temblona en mano buscando que el espectador no digiera bien el plato de berzas que se haya podido tomar, sensores de movimiento que se activaran en mitad de la noche mientras todos duermen, largas tomas de cámaras fijas en las habitaciones en la que uno se esfuerza por estar atento a la silla o el cuadro que mueva solo (al más puro estilo "¿Donde está Wally?"), experimentos con complicados aparatos (menuda factura de luz le deberá llegar al mes siguiente, no extraña que se muden) que buscan sorprender al espectador con alguna aparición sorpresiva del espectro tras un fogonazo de flash, sesión de espiritismo tras la cual habrá que llamar a los de "Tu casa a juicio" para que les reformen el salón, etc.


Es decir, un conjunto de simplezas que no enriquecen el producto y que lo pretenden convertir en un pasatiempo terrorífico que tampoco lo es, puesto que la película no da miedo en ningún momento, ni siquiera en esa toma final que últimamente incluyen todas las cintas de terror, consistente en acercar en primer plano algún elemento que provoque un sustillo (que, por cierto, ya se adelanta en el cartel promocional de la película). Este cierre del film, paradójicamente, lo único que provoca es quitarle aún más valor a la película, ya que implica que todo lo que se nos ha contado como "explicación" de la trama en el desenlace no valga absolutamente para nada, con lo que al final se le queda uno la sensación de pérdida de tiempo total. A lo mejor esto es lo que pretendía el director.


domingo, 12 de mayo de 2013

LAS AMANTES DEL VAMPIRO (Roy Ward Baker, 1970)



Adaptación más o menos respetuosa del clásico relato de vampiras "Carmilla", de Joseph Sheridan Le Fanu, que resulta fiel al contenido aún con licencias y plasma el espíritu altamente sensual y rompedor habida cuenta de la época en que fue escrito (1872).

La historia gira en torno a una cautivadora mujer-vampira (arrebatadora y explosiva Ingrid Pitt, en un futuro encasillada en papeles de demonio sensual), especialista en seducir jovencitas de buen ver, hipnotizarlas bajo su hechizo y extraerles hasta la última gota de sangre a base de chupetones en sus pechos (y es que el destape de los años 70 había que excusarlo de alguna manera). Aunque así leído parezca el argumento de una película erótica de tres al cuarto, no lo es. Se trata de un film entretenido, con los clásicos componentes de la productora Hammer (mansiones, camisones, corsés, carromatos, neblinas, pañuelos al cuello, pasillos oscuros, generosos escotes, candelabros, quejidos nocturnos, etc.), a pesar de resultar un poco repetitivo el planteamiento de las dos familias a las que Carmilla-Marcilla-Mircalla (tres nombres para un mismo personaje) acude de un modo u otro para trajinarse a la joven de la familia.


Como se ha dicho, el relato original rebosa erotismo, el cual queda reflejado en la pantalla incluyendo desnudos (alguno íntegro aunque en penumbra), pechos al aire y demás escarceos y magreos lésbicos, sin llegar al exceso grosero y de mal gusto.

El argumento se sigue con interés a pesar de la repetición esquemática citada y la resolución torticera de las escenas de acción, que no superan el paso del tiempo. El devenir de la vampiresa en la segunda casa se topa con ciertos inconvenientes que enriquecen la historia y devienen en un desenlace inevitable en las películas de vampiros. Un desenlace en el que interviene Peter Cushing, que durante el resto de la película sólo aparece de forma testimonial, imaginamos que en una estrategia comercial para darle cierto parangón publicitario a la película.


sábado, 11 de mayo de 2013

MACABRE (Kimo Stamboel & Timo Tjahjanto, 2009)



Cinta indonesia de horror del llamado "hiperreal", que bebe de fuentes del exponentes del género gore del nuevo milenio tales como "Saw", "Alta tensión" o "Á l'intérieur", sin olvidar un poso del que tomaron referencia todas las mencionadas y la que nos ocupa, que no es otro que "La Matanza de Texas".

El "argumento", por llamarle de alguna forma, es una mera excusa para desencadenar una orgía de sangre y mutilaciones. Un grupo de personas, entre las que se encuentra una joven embarazada, recogen a una chica que aparece perdida en mitad de una carretera, la llevan a su casa y ella les invita a cenar a modo de agradecimiento. Obviamente, lo que les espera dentro de la casa no es una familia precisamente acogedora, sino un clan de brutales psicópatas que llevan cometiendo sus crímenes mucho tiempo...


Un film en suma hiperviolento, excesivo y de escasa valía argumental, con un planteamiento sencillo y desarrollo tibio hasta llegar a lo que los directores pretenden: el festival gore del último tercio de metraje. Ideal para los seguidores de este tipo de subgénero que a menudo tanto daño hace al buen cine de terror. El guión trata de dar un pequeño respiro cuando aparece en la casa un destacamento policial, que resulta de lo más inútil y ridículo que se puede uno echar a la cara (más vale que no sea un reflejo fiel de los cuerpos de seguridad del país), y es que los policías en cuestión ni están en forma, ni saben utilizar bien las armas, ni manejan la situación de forma mínimamente lógica (acuden a la casa porque uno de los chicos malheridos logra escapar, pero su primera idea es, simplemente, dejarlo de nuevo en la casa para que se recupere -toma ya-). Existen igualmente, sin ánimo de usar "spoilers", algunas escenas que rayan el esperpento: la protagonista femenina lucha en la parte final con la madre de la familia, quien aparece sin venir al caso con una sierra eléctrica, la cual suelta también sin motivo aparente cuando la chica le dispara sin éxito, para enfrentarse esta vez las dos a guantazo limpio (!).



El film apunta de soslayo cierto componente sobrenatural, ya que se nos insinúa que la matriarca de la familia (Darah) debería de ser una mujer mucho más anciana de lo que aparenta, y por el hecho de que no parecen afectarle golpes y disparos directos, pero nada se aclara en realidad. No sabemos porqué en el cartel promocional del film aparece un ser con una boca llena de colmillos, ya que esto no aparece en la película en ningún momento. Un truco de engañabobos para una película sin guión y con un desenlace sin desenlace, como era de esperar. ¿Habrá secuela? De momento no, gracias.

viernes, 10 de mayo de 2013

LADDA LAND (Sopon Sukdapisit, 2011)


También conocida como "The lost home" en los círculos anglosajones, esta cinta de terror tailandés no deja de ser deudora de los patrones que inició el cine oriental de terror allá por inicios del siglo XXI con celebradas obras como "Ringu" o "Ju-on". Una pena que el director (el mismo que el de la floja "Coming Soon") no tuviera claro si hacer una película de terror con drama familiar o hacer un drama familiar con toques de terror. Al final ni una cosa ni la otra.

La propuesta argumental es bastante típica: una familia se muda por motivos laborales a una urbanización (Laddaland), y al poco de instalarse una vecina de la comunidad muere en circunstancias terribles, difuyéndose la creencia de que la casa donde vivía ha quedado embrujada por tal tragedia. A esto se le une que los protagonistas tienen como vecino de al lado un hombre que parece maltratar a su familia, mas un asalto a la casa por un extraño ladrón. Todo configura la sensación de que la familia protagonista, compuesta por una pareja y dos hijos (uno pequeño y una adolescente rebelde) no debería estar allí, y que algo horrible les puede pasar. Además, le película se entretiene en contarnos el drama humano y familiar por el que pasa el padre, que pierde su trabajo y hace lo que puede por llevar adelante el pago de la hipoteca, en una subtrama melodramática que no hace sino estorbar en el desarrollo del film, habida cuenta de cómo acaba todo.


La película deja un poso de confusión en el espectador, ya que posee escenas de terror bien conseguidas y que ponen los pelos de punta, como por ejemplo la secuencia en la que la hija se cuela con sus amigos en la vivienda que se supone embrujada (como se ha dicho, siguiendo las pautas del coetáneo cine de terror oriental), pero a su vez mete con calzador un drama familiar debido a las penurias económicas que no casa con el componente sobrenatural en absoluto. Así, en el desenlace  el drama familiar queda mas o menos resuelto con un final que busca el impacto, pero se olvida de cerrar, si quiera explicar, la trama paranormal (¿quién mata a la vecina?, ¿por qué aparece su fantasma?, ¿influye este caso en el carácter del vecino maltratador?, ¿qué propósito tienen las apariciones?, ¿qué ocurre al final con las casas que están encantadas?).


En resumen, una cinta con buenas escenas de terror oriental para fans del género, pero con un desarrollo confuso, equivocado en el tono central, y decepcionante en el final. Si encima añadimos ese epílogo edulcoradísimo y buenista sobre los valores familiares, más cara de tonto se le queda a uno cuando empiezan los créditos finales.


jueves, 9 de mayo de 2013

LA CENTINELA (Michael Winner, 1977)



Película de terror influenciada por otros títulos más o menos coetáneos, como "La semilla del diablo" o "El quimérico inquilino", curiosamente dos trabajos de Roman Polansky. Comparten lugares comunes como una mudanza a un edificio de apartamentos, vecinos misteriosos, ruidos nocturnos, visiones, subtrama satánica, etc.

El argumento, escrito por Jeffrey Konvitz en base a su propia novela, nos presenta a una joven y bella modelo (Cristina Raines), que se decide a buscar apartamento para vivir sola pese a las intentonas de su novio de que acepte su proposición de matrimonio; y es que la chica tiene el objetivo de vivir un tiempo de modo independiente antes de comprometerse. Para tal fin se muda a un bloque de apartamentos de Brooklyn Highs (Nueva York), cuyos vecinos son a cada cual más extraño (lesbianas libidinosas, viejos que celebran fiestas de cumpleaños para sus mascotas, y hasta un vecino del último piso, ciego y sordo, que se pasa el día asomado a la ventana de forma más que misteriosa). Todo esto unido a una serie de visiones y un pasado familiar turbio conforma la pesadilla en la que se ve envuelta la chica y que le va mermando cada vez más físicamente. Mientras tanto, su novio intenta descubrir qué es lo que hay detrás del misterioso vecindario, y va descubriendo algo relacionado con un vigilante de las puertas del infierno...


El espectador está perdido y a menudo aburrido gran parte del film, hasta que a diez minutos del final se aclara toda la trama. Deja para el recuerdo alguna aparición espectral bastante inquietante, como cuando hace acto de presencia el fantasma del padre de la chica o, especialmente, el rosario de malformaciones que aparecen en un final que da bastante mal rollo. Pero lamentablemente el resto del film es demasiado lento y tedioso, además interrumpido por una supuesta investigación policial que no aporta absolutamente nada a la trama principal, con lo que le resta fuerza a la carga sobrenatural del producto final.


Resulta curioso ver el reparto repleto de caras conocidas en papeles secundarios para una película tan desconocida: Martim Balsam (el detective en Psicosis, entre otras), Buguess Meredith (entrenador de Stallone en las tres primeras partes de Rocky y abonado en esa época a realizar apariciones estelares en el género de terror), Christopher Walken, Eli Wallach, Beverly D'Angelo, Jeff Goldblum, John Carradine, Tom Berenger, incluso un mito como Ava Gardner ya entradita en carnes y años aparece como una casera que sabe mucho más de lo que cuenta.


martes, 7 de mayo de 2013

EL VAMPIRO DE LA NOCHE (John Llewellyn Moxey, 1972)



Telefilm setentero a más no poder, adaptación de la novela de Jeff Rice, que en un principio se creo como una obra aislada para televisión, pero tal fue el éxito cosechado que dio a lugar a un segundo telefilm a modo de continuación (El estrangulador de la noche -1973-), e incluso a una serie posterior sobre la misma temática de 20 episodios (Kolchak, the night stalker -1974/75-).

El guión del prolífico Richard Matheson nos cuenta la historia de Karl Kolchak (un cargante Darren McGavin), un periodista entrado en años, listillo, algo chulesco y capaz de luchar contra quien sea por una exclusiva. Se enfrenta a la noticia de una serie de asesinatos en Las Vegas donde todas las víctimas son mujeres jóvenes, y aparecen con mordiscos en el cuello y desprovistas de sangre en el cuerpo. Todo apunta a la actuación de un criminal que se cree un vampiro, o tal vez a un vampiro de verdad...

El producto adolece de la orientación marcadamente televisiva, lo cual le resta muchos puntos. La estructura de la trama, la puesta en escena, las pausas entre secuencias para insertar los anuncios, la música, la duración...; todo está ideado con el ADN de la televisión en la cabeza. Todo resulta pues en una creación meramente entretenida, sin profundización alguna en el argumento ni en los personajes, ya que todos los que aparecen apenas tienen historia salvo el propio Kolchak. Ni el jefe gruñón del periódico (Simon Oakland, a quien se recordará por un papel secundario en Psicosis), ni los ayudantes que busca el protagonista, ni el jefe de policía o federales, ni la pareja de Kolchak (una Carol Lynely que, dicho sea de paso, podría pasar perfectamente por su hija); ninguno conecta con la historia ni con el espectador. Da la sensación de ser (lo que en realidad acabó siendo, no premeditadamente) una especie de "episodio piloto" de presentación de personajes de una serie posterior.



El componente sobrenatural de la historia está metido con calzador, y la creación del vampiro encarnada por Barry Atwater pretende ser aterradora pero no lo consigue salvo en alguna que otra mirada que lanza a cámara. Las escenas de acción que se suceden, como los enfrentamientos del vampiro con la policía (de lo más torpe que se puede imaginar) o la lucha en la mansión cuerpo a cuerpo, da nueva muestra del estilo cutre televisivo de la época, provocando hasta cierta pena por lo que pudo haber sido con un poco más de presupuesto y ganas de hacer un producto único y no una preparatoria para futuros episodios.

viernes, 3 de mayo de 2013

EL CEREBRO DE FRANKENSTEIN (Terence Fisher, 1979)



Este film de la Hammer os puede llevar a engaño. Tanto el título en español como el original en inglés ("Frankenstein must be destroyed"), así como los posters y portadas publicitarias, son meros reclamos para atraer a los seguidores de la saga de películas que giran en torno al monstruoso personaje creado por Mary Shelley y llevado al cine en tantas ocasiones. Aquí se sirvieron de ese reclamo publicitario para que el público esperase una secuela con el entrañable ser de 2 metros dando tumbos con sus zapatones y tornillos en el cuello, para en realidad servirnos un plato de thriller fantástico sin grandes dosis de horror.

El argumento gira entorno al Barón (que no doctor, en este caso) Frankenstein, interpretado por un convincente Peter Cushing en un papel alejado de sus típicos héroes cazavampiros, y su intentona de llevar a cabo un experimento que ideó conjunto a un colega científico ahora internado en un manicomio, y que consiste en la teoría de que al transplantar un cerebro de un recién fallecido en el cuerpo de otra persona, dicha persona adquiere la personalidad, los conocimientos y los recuerdos del muerto en cuestión. Para ellos se sirve de la ayuda de un joven médico que trabaja en el manicomio (Simon Ward, que en la cinta luce un aspecto que resulta una extraña y curiosa mezcla entre David Bowie y Andrej Pejic) y sus bella esposa (introvertida pero curvilínea Veronica Carlson), a los que chantajea al descubrir ciertos trapicheos con drogas del que la pareja pretende sacar partido. Todo el afán del Barón es sacar a su amigo demente del santaorio y transplatar su cerebro al de un cualquiera, que se habrá encargado de asesinar con anterioridad.


La cinta tiene el ADN de la productora británica Hammer, y más concretamente de la obra de Terence Fisher, así se plasma en la ambientación, los decorados, el vestuario, los planos, el componente sensual que se apunta (aunque en mucha menor medida que en otros productos del realizador, especialmente en sus películas de vampiros). Aún así, el resultado es un film un tanto aburrido, engañoso puesto que no hay terror y sí intriga en todo caso (sólo hay un "susto" en el prólogo, cuando aparece el Barón disfrazado con una horrible máscara mientras comete un crimen). Claro que no faltan ciertas dosis de fantastique, ya que el tema de asesinar gente y abrirles la cabeza para sacarles el cerebro no deja de ser macabra, y en la película esas escenas están mostradas de la mejor manera que se podía en aquella época, es decir, sin mostrar apenas nada, salvo algunos trapos llenos de sangre y unas cicatrices por toda la cabeza del implicado. El guión es llevadero y se deja seguir sin demasiada intensidad, y el resto de caracteres rayan a buen nivel, como el jefe de la investigación que trata de descubrir lo que está ocurriendo, en un papel ciertamente caricaturesco.




Como dato curioso, comentar que la película fue censurada en España, concretamente una escena en la que Cushing se cuela en la habitación de la chica y la violenta sobre la cama. Demasiado para la época, claro está. Ahora esa secuencia se puede observar en la copia actual, pero como no se llegó a doblar al castellano oiremos las voces de los actores forcejeando en versión original.