martes, 17 de diciembre de 2013

GYO: TOKYO FISH ATTACK (Takayuki Hirao, 2012)



Curiosa marcianada anime, llevada a cabo con la habitual destreza técnica que los japoneses tienen en este campo, y que también pierde el norte en lo que a desarrollo argumental se refiere conforme el metraje avanza, algo igualmente usual en la animación de ese país.

Se trata de una "monster movie" de corte apocalíptico (seguramente influenciada por la catástrofe nuclear de Fukushima en 2011) que recuerda productos de la serie B americana de los 50 y 60, todo ello trasladado a la actualidad de la animación japonesa. El planteamiento inicial es sencillo y visto varias veces: un grupo de jóvenes pasan unos días en una casa retirada en el bosque, mientras se desata una extraña invasión de peces mutantes (por ejemplo, mitad tiburón mitad araña) provenientes de los océanos, y que se encaminan hacia las grandes ciudades. Esta primera parte de la película resulta meritoria, inquietante, a pesar de que haya algunos personajes que se comportan como ineptos más preocupados en desahogar su líbido que en preocuparse por salvar la vida en una situación así. La protagonista decide viajar a la ciudad en busca de su prometido y por el camino se encuentra con un avezado periodista en busca de una buena exclusiva. El paisaje catastrofista que encuentran en la ciudad es uno de los mejores momentos dentro del escaso metraje del film.



Tras esto, y como suele ser lamentablemente habitual en el anime, la cosa se va de las manos, y todo se vuelve cada vez mas bizarro y difícil de digerir, especialmente cuando llega la hora de las explicaciones, llamémoslas "incompletas" y "poco congruentes" por no hacer mucha sangre (por ejemplo: se disparan al aire teorías sin aclarar si la amenza es biológica, mecánica, gubernamental, paranormal, etc.). A esto se le une un desarrollo argumental descabezado y desmesurado, incluso risible en ocasiones (para olvidar la incursión de las "flatulencias" en la trama, o esa inexplicable escena de la carpa de circo), y un desenlace que no llega a nada y parece el final de un film con secuela, cosa que desconocemos si es intencionada o una muestra más de la falta de filtro de la película en esta segunda parte.

A pesar de todo esto, el producto merece la pena por esos minutos inciales, por ese homenaje velado a los horrores  de Lovecraft, y sobre todo por la auténtica rareza que supone en el (muy) escaso panorama del cine de animación de terror.


martes, 3 de diciembre de 2013

EN LA BOCA DEL MIEDO (John Carpenter, 1995)



Película de cierto renombre entre los fans del género, aunque para el gran público pasara bastante desapercibida. Dirigida por un Carpenter en horas bajas, quien supo sacarle jugo a la interesante propuesta pero desaprovechó todo su potencial.

La película plantea a un detective privado (un Sam Neill en su época dorada tras el apabullante éxito de "Parque Jurásico") que es contratado para ir tras la pista de un famoso escritor de novelas de terror, quien parece haber desaparecido mientras terminaba su última obra. Así, el investigador sospecha inicialmente que todo es un mero montaje publicitario, pero tras encontrarse con los enigmas de la desaparición y la violencia que se propaga entre los seguidores de las novelas, se va sumergiendo a una vorágine horror al tiempo que logra llegar hasta a un remoto y extraño pueblo en el cual parece hallarse refugiado el escritor. En este poblado, todo parece preocupantemente similar a los horrores descritos por el novelista.


El film pivota entre dos vertientes: el homenaje al universo de Lovecraft (escritor desaparecido en un lugar aislado, habitantes uraños y deformes, monstruos indescriptibles que proceden del inframundo,  una iglesia donde nadie quiere entrar, etc.) y la pleitesía llena de guiños para con Stepehn King (escritor superventas, legiones de fans capaces de todo, acción dentro de una novela, etc.). Precisamente el mayor problema es que no se decanta claramente por ninguno de los dos, siendo esta falta de focalización un lastre. 


Llega un momento en el film en que la acción se vuelve enrevesada y excesiva, demasiado extraña e incomprensible. Con un tono mucho más pausado y centrado se podría haber ejecutado un estupendo homenaje al maestro Lovecraft y sus mitos de Cthulhu, porque el film contiene muy buenos mimbres y, sobre todo, muchos elementos verdaderamente inquietantes: la recepcionista del hotel, el monstruo del invernadero, la puerta palpitante que esconde seres abominables, el túnel, la anciana en bicicleta, el cuadro que va cambiando, los niños deformes, etc. Todos son buenos instrumentos de terror, pero lamentablemente están desaprovechados en un todo mal enfocado. Más aún cuando el film acaba precisamente en su momento más interesante y sugerente.

Mención negativa especial se debe hacer de la indescriptible Julie Carmen (actriz de raices españolas), que interpreta a la compañera de Neill en la investigación. Una nulidad interpretativa sin saber qué cara debe poner en cada escena. Tal vez, claro está, la culpa sea del que escribió ese innecesario papel.


viernes, 29 de noviembre de 2013

ESCALOFRÍOS (Gregory Jacobs, 2007)



Pequeña producción de terror, obra del productor y director asistente (o director de la 2ª unidad) en todas las películas de Steven Soderbergh. Esta vez se embarca a solas en una cinta de género con un resultado mínimamente aceptable. Para salir del paso, y nada más.

La sencilla historia nos coloca a dos universitarios desconocidos compartiendo gastos en un viaje en coche cerca de las fechas navideñas. El problema está en que ella (Emily Blunt cuando aún no había dado el salto a la fama) sospecha que su compañero de viaje (Ashton Holmes, visto posteriormente en series como "The Pacific" o  "Revenge") sabe demasiado sobre su vida, y la cosa empeora cuando, por querer tomar un atajo, quedan atrapados en mitad de un camino nevado. Se verán obligados a seguir dentro del coche, donde comienza a amenazarles algo del exterior del vehículo mientras la helada hace estragos. Con lo cual el film al principio fluctúa entre un thriller psicopático y una road-movie, para después volcarse en una vertiente puramente paranormal. Lástima que no sepa sacar partido a esta interesante simbiosis.




Con la citada propuesta simple pero efectiva (dos personas atrapadas en un coche en mitad de la nieve), se establece un producto que no desmerece el interés durante su escaso metraje, que visto lo visto en el género de terror, no es poca cosa. Así, consigue mantener la tensión claustrofóbica y sabe proveer algún que otro buen susto. Pero, lamentablemente, cuando la trama se acerca a su final, sobrevienen las flaquezas, con escenas desafortunadas e incluso innecesarias argumentalmente (como la de subida al poste telefónico). Y lo peor, que todo acaba en un desenlace absolutamente desaprovechado para lo que el guión estaba planteando hasta ese momento. Aún así, una cinta menor, pero estimable y entretenida.


jueves, 28 de noviembre de 2013

THE TUNNEL (Carlo Ledesma, 2011)



El director novel australiano nos trae la enésima producción de terror que utiliza el falso documental (o "metraje encontrado", o "found fottage") como instrumento para provocar horror. El resultado da, como tantos otros films, algún susto aceptable y el resto muy olvidable.

En este caso la excusa es la investigación de una intrépida periodista y su equipo de grabación, quien se adentra en los túneles abandonados bajo la ciudad de Sidney para ahondar en el misterio de unas obras subterráneas relacionadas con el tratamiento de los caudales de agua, que tuvieron que suspenderse precipitadamente ante la desaparición de varios obreros. Como suele ser habitual, el asunto se enterró y nadie quiere hablar ahora del tema, por lo que el equipo de investigación pretende saber la verdad sobre "lo que hay allí abajo". Y vaya que si lo descubren. Eso sí, también lo dejan todo bien grabadito.


Vista una vistas (casi) todas. Así, en esta película se vuelve a primar la recreación de la supuesta verosimilitud de lo que se está contando, más que cualquier otra cosa. De esto se agradece la naturalidad de las interpretaciones de un reparto necesariamente desconocido para provocar esa sensación de verismo. No obstante, también se le une una fingida escasez de medios, lo cual provoca que la forma de contar la historia (una especie de documental con insertos de grabaciones reales) nos escamotea las apariciones del ente maligno en cuestión, recurriendo entonces a tomas lejanas, borrosas, movidas o en completa oscuridad. Esto no deja de causar cierto efecto inquietante (ya lo dijo Lovecraft: "el miedo más espantoso que sufre el hombre es el miedo a lo desconocido"), pero lamentablemente todo deja un sabor de boca bastante pobre a los seguidores del género, ya muy habituados a este tipo de films.


miércoles, 20 de noviembre de 2013

MULBERRY STREET (Jim Mickle, 2006)


Ópera prima de uno de esos directores del nuevo terror indie americano, quien posteriormente rodó la interesante cinta de vampiros "Stake Land" y más recientemente "We are what we are", un remake de la mexicana "Somos lo que hay".

En este su primer largo, Jim Mickle tira de su actor fetiche Nick Damici, un trasunto de Patrick Swayze y Mickey Rourke con menos calidad interpretativa que ambos juntos. Aquí da vida a un ex-boxeador que debe enfrentarse a una plaga de una extraña enfermedad que parecen estar propagando las ratas de Manhattan (centrándose en la concurrida e histórica Mulberry Street), y que convierten a todo el infectado en un monstruo con facciones similares a los roedores y un apetito voraz por la carne humana. Todo esto mientras espera la visita de su hija militar y le hace ojitos a una vecinita rubia a la que no dudará en ir a salvar abriéndose paso a puñetazo limpio (en el peor momento de todo el film, por cierto).




Así que nos encontramos con un survival horror de bajo presupuesto, eso sí, honesto en sus muchas limitaciones económicas. Rodado con una fotografía oscura, sórdida y desprendiendo suciedad, y con un montaje nervioso, recuerda (tal vez demasiado) a "28 días después", de Danny Boyle. También hay que decir que el uso de tanto claroscuro es una forma astuta de evitar mostrar claramente los efectos de maquillaje de andar por casa.

El film visita lugares comunes de este tipo de subgénero del terror, y no difiere mucho de una película de plaga de zombies. Su máximo problema no es este, sino que sus escenas de tensión resultan excesivamente repetitivas: aparece un bicho, se guarda máximo silencio para que el bicho no los oiga, y al final siempre a alguien se le cae algo al suelo. Aún así, resulta un producto decente a pesar de sus escasos medios, y su desenlace (que, dicho sea de paso, homenajea a "La noche de los muertos vivientes" de Romero) no deja mal sabor de boca.

martes, 19 de noviembre de 2013

GUERRA MUNDIAL Z  (Marc Foster, 2013)


El ecléctico cineasta Marc Foster, responsable de títulos tan dispares como "Más extraño que la ficción", "Descubriendo Nunca Jamás" o "Quatum of Solace", se pasa aquí al más puro cine de género, con una aventura de supervivencia en un mundo asolado por una pandemia de zombies. Todo ello basado en la novela homónima de Max Brooks, uno de los autores que se apuntan al carro de la "zombiemanía" en los tiempos que corren.

La premisa argumental, por tanto, muy original no es que sea. Un retirado investigador de la ONU (Brad Pitt en plan heroe obligado por circunstacias de la vida) es requerido por el gobierno para frenar la propagación del virus que convirte a todo el mundo en zombies ultraviolentos y más alocados que nunca. Y así pasará por Philadelphia, Corea, Israel y Gales en busca de la zepa origen del virus o del antídoto, mientras es testigo en sus carnes de la desolación que va contaminando cada lugar del mundo.


Nos encontramos pues con un acertado "blockbuster" de temporada. Un producto que no pretende otra cosa que entretener durante dos horas al público en general, sin segundas lecturas ni excesiva profundidad en el mensaje. Hoy en día se ven producciones "pandémicas" y apocalípticas que siempre se vuelcan en la vertiente de la deshumanización de la sociedad en situaciones extremas, en lo bajo que cae el ser humano cuando tiene que sobrevivir. En "Guerra Mundial Z" eso no importa demasiado. Aquí se trata de que Brad Pitt salga vivo de todas las situaciones, hasta en las más inverosímiles, y llegue a dar con la solución al problema cueste lo que cueste.

Como se ha dicho, la película es puro entretenimiento (nada más, pero nada menos), con una acción que comienza de sopetón a los 5 minutos de metraje y ya no descansa hasta el final. Una vez se aceptan estos términos, unido al cliché de "indestructibilidad del héroe" del cine de acción al uso, la película se disfruta bastante al son de la banda sonora de Muse. Las peripecias del protagonista en Philadelphia, Corea y Jerusalem deparan buenos momentos de cine de acción y aventura (impagable momento de los zombies haciendo piña para sobrepasar el muro en Israel). El factor familiar que obliga a embarcarse a Pitt en esta empresa apenas está tratado con consistencia, siendo el papel de Mireille Enos (vista en la serie "The Killing") ciertamente testimonial.


Lo mejor de la película aguarda en su último tercio, con todo lo que ocurre en el centro de investigación de la OMS en Gales. Allí, la película contemporiza los tiempos (pero no la tensión), ralentiza la acción y se acerca mucho más a una película de terror con zombies de por medio, especialmente en las escenas entre los pasillos desiertos del laboratorio. De ahí se llega a un desenlace no del todo descabellado argumentalmente hablando, pero tratado con demasiada rapidez y de forma un tanto abrupta y autocomplaciente. Se echa de menos una visión más pormenorizada y detallada a nivel general del desenlace de la acción. Pero, como ya se sabe, aquí lo único que importa es que el bueno sobreviva.

Como dato curioso y cañí, estén bien atentos a un momento en el que la familia llega a la improvisada base de operaciones configurada dentro del carguero militar. Entre la amalgama de personas, se ven algunos operarios cargando con cuadros que supuestamente se han requisado para conservarlos de la hecatombe mundial. Entre ellos se ve "Los fusilamientos del 3 de Mayo", de Goya. Osea que por el Museo del Prado también pasa Hollywood de vez en cuando.

jueves, 14 de noviembre de 2013

THE PURGUE (James DeMonaco, 2013)


Un desconocido guionista de obras menores como "Negociador", se pone en frente de la dirección de un largo por segunda vez en su carrera (la primera deparó la desconocidísima "Staten Island"), y se embarca, como muchos otros directores noveles de Hollywood en un producto de género de terror. La industria sabe que el gran público devora este tipo de películas, y si alguien se quiere dar a conocer no le queda otra que darse un paseo por el cine de género, tratando de demostrar algo de personalidad cinematográfica (o no) para que le caigan otros productos más "serios".


En el caso que nos ocupa, todo lo bueno de esta creación se concentra en su propuesta de partida; una idea muy original y no menos malévola que, lamentablemente, se queda sólo ahí. A saber, en un futuro aparentemente utópico pero cercano, el mundo es un lugar donde la delincuencia ha desaparecido casi al completo. ¿Por qué? Porque una noche al año, y sólo una, todo crimen está permitido y no hay castigo para asaltos, agresiones y homicidios. La idea es desahogar las pulsiones violentas del personal concentrándolas en una noche, en la cual no habrá ni policía ni ambulancias. Todo está permitido.

Como es de entender, todo hijo de vecino se encierra esa noche en su casa bajo fuertes medidas de seguridad, a la espera de que pasen esas 12 horas lo más rápido posible. Cosa que hace la familia protagonista, cuyo líder (Ethan Hawke) es fabricante de alarmas y se ha forrando gracias a esta noche de "Purga" con el paso de los años. El problema aparece cuando su hijo, que tiene dudas acerca de este nuevo orden mundial, deja entrar a un mendigo que huye de un grupo de jovenes pijos con la intención de matarle. Claro está, los niñatos ricos se mosquean y acosan la casa pidiendo que les devuelvan su presa.

Toda esta interesante propuesta argumental inicial, unida a los innumerables aspectos ético-morales de la situación en sí (salvar a un inocente o salvarse a sí mismo a costa de él, la sensación de desamparo de los mendigos y los que no tienen medios suficientes para protegerse durante esa noche, la consideración de que siempre hay quien obtiene beneficios económicos de cualquier tragedia, la hipocresía de una sociedad con la violencia latente para con sus semejantes, la idea de que parece que la "Purga" es un mero pasatiempo elitista, el hecho de que esa noche la gente se siente a ver en la tele las emisiones de las cámaras de seguridad de palizas y asesinatos, etc.) están tocados de un modo superficial a lo largo del film, que, a la larga, no deja de ser un thriller de acción y supervivencia al estilo de "película de secuestros". Así pues, todo lo bueno que podría tener y que se le podría exprimir a una situación así, queda en segundo o tercer plano, en pos del peaje palomitero que deben pagar (o se obligan a ello) estos productos de consumo rápido.


En resumen, un producto sin rumbo fijo, claramente desaprovechado, que tal vez en otras manos hubiera dado hasta para un film de culto con múltiples lecturas. Con una serie de personajes pobremente perfilados (Hawke y Lena Headey -una estupenda Cersei de Juego de Tronos- se pasan todo el film con el piloto automático), y situaciones interesantes tristemente acabadas, el producto da demasiado poco. Y lo más triste de todo es que resulta una película repetitiva y previsible, especialmente en su último tercio. Lo mejor, la idea de base ya comentada, y esas terribles máscaras que usan los asaltantes...

lunes, 4 de noviembre de 2013

THE LORDS OF SALEM (Rob Zombie, 2012)


El "bueno" de Rob Zombie nos obsequia con una cita un tanto alejada de la violencia sangrienta de anteriores productos, lo cual es de agradecer. No obstante, nos ofrece una paranoia satánica de lo más petulante y, sobre todo, con el mismo tono feísta del resto de su filmografía. Afortunadamente para él, su legión de fans se vanaglorian por cada película nueva que aparece... Hasta que un día se harten, claro.

El argumento plantea un pueblo con tanta mitología demoníaca como Salem (ya saben, donde los aquelarres y la quema de brujas), en este caso en la actualidad. Resulta que un programa de radio recibe una extraña grabación musical de un grupo llamado "The Lords Of Salem", que al emitirla parece remover las almas antepasadas de las actuales descendientes de las brujas. A todo esto, la protagonista (una vez más, la apetecible y enchufada Sheri Moon Zombie, esposa del director) pasa por allí porque trabaja en la emisora y parece tener mucho que ver en el devenir del nuevo aquelarre que se está preparando, también por aquello de la cosa genealógica.


Así las cosas, la película sólo funciona como instrumento de terror (que es lo que me importa) cuando se acerca al más puro estilo de horror "sencillo", esto es, el basado en apariciones fantasmales, ambientes sombríos y pasillos aparentemente desiertos. Pero esto solo ocurre en los primeros veinte minutos de metraje, ya que el resto se conforma en un producto interminable y vacío. A Zombie se le ve el plumero y las ansias de polemizar a toda costa, a base de innecesarias escenas (argumentalmente hablando) con miembros de la iglesia en mitad de felaciones o masturbaciones (esto último de forma explícita). Ya se sabe que la excusa satánica vale para todo. ¿Y todo esto, para qué? Pues para que se hable mucho de la película y de los escandalosa que es, así se evita que  la gente hable de un argumento pobretón y una resolución aún peor.

De poco sirven que ciertas tomas y algunos temas de la banda sonora recuerden a clásicos como "La Semilla Del Diablo" o "El Resplandor". O, lo que a mi juicio es el mejor aspecto del film, la introducción de esas tres Señoras del terror ochentero como claro homenaje al género con el que creció Rob, las cuales igualmente desarrollan la mejor escena de toda la película gracias a su curiosa "hospitalidad".


De momento la carrera de Rob Zombie, salvo aciertos parciales en su remake-homenaje del "Halloween" de Carpenter, no ha dado nada al cine de terror que se merezca su sobrevalorada fama. Eso sí, siempre será de agradecer que siga despelotando a su señora esposa en las películas.

PD: Por cierto, un última curiosidad un tanto irritante. Qué manía tienen las películas de terror actuales de mostrar en sus carteles promocionales escenas o momentos que aparecen sólo en el desenlace. Ya son ganas de restar impacto a la cosas.


lunes, 8 de julio de 2013

TARÁNTULA (Jack Arnold, 1955)


Entrañable cinta de la denominada "serie B", tan habitual en el cine de ciencia-ficción y terror de la década de los 50, y del que Jack Arnold es uno de sus ejemplos más competentes ("La Mujer y el Monstruo", "El Increíble Hombre Menguante", etc.). En este caso se trata de un producto de consumo rápido ideado para esas sesiones dobles que tanto deleitaban a los americanos en los autocines al aire libre.


El argumento es bastante sencillo: las extravagantes investigaciones de un científico aislado en mitad del desierto de Arizona (tocando el tema manido del miedo a la ciencia descontrolada) conllevan la creación de un suero que provoca un crecimiento anormal en aquellos animales a los que se lo ha inoculado. Naturalmente el arácnido que da título a la película se aprovechará de un altercado en el laboratorio para escapar y campar a sus anchas por la zona, mientras día a día sigue creciendo...

No debemos olvidar ante el tipo de film que nos encontramos, y si somos especialmente ásperos en la valoración le sacaremos muchas pegas. Para empezar hay que hacer un esfuerzo para obviar ciertos aspectos del argumento difíciles de mantener, principalmente el hecho de que una tarántula de gigantescas proporciones pase "desapercibida" durante tanto tiempo o se pierda de vista tan fácilmente, teniendo en cuenta que se encuentra rodeada nada más que de  un paisaje desértico. El resto del argumento tampoco ahonda en casi ningún aspecto de la trama, y los personajes de este tipo de films pasan de puntillas durante el metraje, porque lo que se busca es el impacto de ver las andanzas del bicho hasta que alguien le pone solución al asunto. En este punto es también destacable la creación del personaje femenino, un peaje a pagar obligatoriamente por este tipo de producciones cara a una mejor acogida por el público (ya se sabe, el héroe debe enamorarse de la chica), ya que esta supuesta bióloga que viste de punta en blanco, usa guantes de seda y se pasea por el desierto con tacones de aguja no se la cree nadie. Por otro lado, no hay que olvidar cierta publicidad engañosa, ya que en la cartelería promocional se vende la película como una catástrofe que asola una ciudad, cuando tal cosa no llega a pasar, es más, da la impresión de que salvo un pequeño reducto de ciudadanos y autoridades, nadie nota los estragos del arácnido.


Lo divertido de este cine de "serie B" era ver lo que eran capaces los realizadores para sacarle jugo al bajo presupuesto que tenían y hacer virguerías con las luces, decorados, juegos de cámara y lupas para hacer mínimamente creíble la creación. Aquí los efectos especiales no aguantan el paso del tiempo, eso está claro, pero consiguen darle un cierto aire entrañable al film. No obstante, la película contiene algún momento memorable, como la escena en la que unos caballos tratan de escapar mientras la enorme tarántula se alza poderosa sobre el horizonte; o la escena final, cuando la criatura es pasto de las llamas (se siente, "spoiler") a las puertas de la ciudad. Y, ¿qué me dicen de ese momento en que la araña acerca sus ojos (!) al ventanal de una casa? ¿No les recuerda algo a "Parque Jurásico"?

Otro aspecto a tener en cuenta es que este film creó escuela, fue uno de los máximos exponentes de las "monster movies" y dejó para la posteridad ese inquietante sonido que se oye cada vez que aparece la enorme araña, el cual ha sido posteriormente utilizado en miles de películas que involucraran cualquier tipo de insecto amenazante.

jueves, 20 de junio de 2013

LARGO FIN DE SEMANA (Colin Eggleston, 1978)


Producto de terror más bien psicológico (casi horror natural, podría decirse) llevado a cabo con escasos recursos y resultado flojo por parte del poco prolífico director australiano.

Interpretado únicamente por dos actores, la película nos sitúa en el viaje que realiza una pareja bastante inestable, con el objetivo de pasar un fin de semana acampados en una playa natural, remota y absolutamente asilada de la civilización. El clima nocivo de la relación de pareja se une a la sensación amenazante de que la naturaleza que les rodea, hasta el punto de que parece que no podrán escapar de aquel lugar.

A poco más de la media hora de metraje, uno ya espera que el personaje masculino del film (John Hargreaves, visto como secundario en "Grita Libertad") reciba su merecido, porque no tiene desperdicio: tira colillas al campo, atropella un canguro, tala un árbol porque sí, fuma como un cosaco (tabaco y otras cosas), dispara a los patos, se refugia en litronas de cerveza, lanza basura al mar, manda a la mierda a su esposa, y se dedica a hacer más o menos lo que le sale de los testículos (los cuales, por cierto, debe tener a rebosar porque su mujer no le permite mucho contacto físico por una reciente experiencia abortiva). La esposa tampoco es que se vaya de rositas, aunque al poco de llegar ya se huele el percal e insiste a su marido para que regresen a casa. Se establece pues un ambiente enrarecido, en el que la naturaleza circundante comienza a jugar un papel cada vez más y más amenazador. Algo así como si el medio que les rodea reflejase la mezquindad de sus personalidades. Y claro la cosa no puede acabar bien: deben pagar su deuda.


La propuesta es interesante y hasta cierto punto original (suponemos que Lars Von Trier tomaría ciertos aspectos de ella en su peculiar obra "Antricristo"), pero el film se antoja aburrido, alargado, mal editado, a ratos confuso, y sobre todo, sin saber sacar partido a las posibilidades de "hacer terror" con el material planteado. No sabemos si esto se debe a la falta de medios (las escenas de acción lo demuestran, especialmente el cutre "ataque" del águila, escenificado con la repetición continua de tres tomas) o a falta de arrojo para desarrollar el contenido. Más bien se trata de un film de intriga psicológica llevado a cabo por personajes sin carisma alguno. Apenas ciertos aspectos dan miedo, si acaso ese extraño cadáver de vaca marina que aparece en la orilla del mar y que inexplicablemente se va acercando cada vez más al camping.


Se le puede sacar mucho simbolismo al film, en el terreno sexual (el hombre no puede "disparar su arma" con su mujer, así que se desquita... disparando su arma) y sobre todo moral (ambos son unos desgraciados y desconsiderados que deben pagar por sus errores presentes y pasados). El desenlace es el que se puede suponer a modo que avanza la película, siempre desde un punto de vista maniqueo de moraleja naturalista y metáfora humanista con el se va impregnado el estirado metraje.

En 2008 se realiza un re-make dirigido por Jamie Blanks ("Leyenda Urbana", "Un San Valentín de Muerte") y protagonizado por Jim Caviezel ("Frequency", "La Pasión de Cristo").


martes, 18 de junio de 2013

APOLLO 18 (Gonzalo López-Gallego, 2011)


Salto americano (y espacial) del discreto director español de "El Rey de la Montaña". Nos presenta en esta ocasión una película de terror al estilo "falso documental" tan habitual estos días, o mejor dicho de "metraje encontrado" (found footage). Una especie de "Paranormal Activity" espacial ambientada en la última expedición a la luna, la cual nunca regresó y cuya existencia se ha estado manteniendo en secreto. ¿Por qué? Ahí está el quid de la cuestión.

Tres astronautas son enviados a la luna. Uno de ellos queda en la órbita y los otros dos bajan en el módulo lunar para realizar las investigaciones pertinentes. Al poco, encuentran el cadáver de un astronauta ruso, al tiempo que ciertos indicios parecen hacer ver que hay algo no humano rondando por allí fuera, hasta el punto de que uno de los cosmonautas parece ser infectado...


Toda esta premisa, para nada original ni en la forma ni en el fondo, está narrada pues de forma mareante a base de tomas de cámara en mano o bien de otras cámaras fijas alrededor del módulo lunar. Como suele pasar en este tipo de pasatiempos, hay que estar atento a lo que se mueve dentro de la pantalla, aunque el director igualmente utiliza el truquito de repetir (y hasta señalar) algunas tomas por si no hemos captado bien lo que ha sucedido, en una maniobra, todo hay que decirlo, un tanto simplona.

Lo mejor de la película puede ser que nunca se muestra con toda claridad la naturaleza de la amenaza, aunque está claro que se relaciona con unas formaciones parecidas a rocas lunares... digamos, "transformables". De este modo la sensación de intriga más o menos se sostiene, a pesar de que, nuevamente como suele ser habitual en el "modus operandi" de este ya subgénero del horror, nada de lo que se plantea se desarrolla ni se cierra debidamente. Todo es tratado muy por encima en pos de los efectismos veristas del modo de narración en primera persona. Lo que se suele buscar aquí es pues el impacto más cercano para con el espectador, pero salvo un par de tomas, no llega a conseguirse tal y como debería ser. Demasiado poco.


Afortunadamente, la película se sobrelleva bien porque apenas dura hora y cuarto (con unos incomprensibles 10 minutos -o más- de créditos finales a una velocidad de tortuga).

sábado, 15 de junio de 2013

MAMÁ (Andrés Muschietti, 2013)



Con un aceptable resultado de taquilla, y bajo la batuta productora de Guillermo del Toro, el cineasta argentino Andrés Muschietti lleva a la pantalla grande una extensión de su terrorífico corto de mismo título, rodado en una sola toma y de escasos tres minutos de duración.

La historia es ya conocida por casi todos: unas niñas desaparecidas son encontradas en el bosque y acogidas por un familiar lejano y su pareja, poco receptiva a la cosa maternal. Las niñas están asilvestradas y sin socializar, pero hay escalofriantes indicios que apuntan a que "algo" les ha estado cuidando estos años... y puede que ahora no quiera dejarlas ir.

"Mamá" es pues un decente film de terror, que parece alejarse un poco de los tópicos en su planteamiento inicial (no está protagonizada por una familia americana "al uso", no aparece en principio una madre abnegada para con sus hijas, etc.), pero lamentablemente en su último tercio se deja caer demasiado en convencionalismos del género y en pagar el peaje al productor.


La construcción de la historia maneja bien la intriga (si bien tiene la gran pega de un prólogo excesivamente ilustrativo), y algunos momentos de terror están muy bien conseguidos (con gran influencia del cine de horror oriental), como las primeras apariciones soslayadas de "Mamá" o esas miraditas que echan las chicas por encima del psicólogo en las grabaciones del hospital. Pero cuando llega el desenlace, y la cinta debiera procurarnos más terror, se cae en el efectismo emotivo (cuando no directamente melodramático y sensiblero), dejando que el "sello" característico que Guillermo del Toro da a sus productos (sobre todo los que involucran a niños) campe a sus anchas haciendo naufragar al conjunto de un interesante film hasta esos momentos. Al final, todo queda en un cuento de terror infantiloide con desenlace digno de telefilm.


La cuestión interpretativa está bien resuelta gracias a la buena labor de una morena Jessica Chastain ("Criadas y Señoras", "La Hora Más Oscura") con look rockero y pelo corto, que le da al personaje ese puntito de pasotismo que necesita al principio y sabe evolucionar con la historia. Nikolaj Coster-Waldau (carismático Jamie Lannister en "Juego de Tronos") hace lo que puede con un personaje que se tira media película en coma (y que, por cierto, se despierta de pronto y se tira al monte -literalmente-, solo y sin cortapisas). El resto de personajes pasan sin pena ni gloria, y tanto el psicólogo como la tía que reclama la custodia de las pequeñas van comprando todas las papeletas para el final que les espera.


En conclusión, una película de terror con momentos escalofriantes pero un desenlace edulcorado que llega a irritar. Como obra aislada de terror, deberían comprobar el magnífico, acongojante y sencillo cortometraje (el cual, por cierto, está casi calcado en una escena de la película) en el que está inspirado todo el film.

viernes, 14 de junio de 2013

LA MANSIÓN DE LOS CRÍMENES (Peter Duffell, 1971)


Desangelada propuesta de la Amicus, productora habitual de películas de terror estructurada en episodios. En esta ocasión, se trata de un compendio de cuatro cuentos de terror guionizados por Robert Bloch (autor de la novela "Psicosis") y dirigidos por el desconocido Peter Duffell, asiduo de subproductos televisivos. En este caso el nexo de unión de las historias es que todas suceden en torno a una mansión en venta cuyo pasado oscuro es destapado por un empleado de inmobiliaria no muy ducho en técnicas comerciales.

Lo de "nexo" de unión es un decir, ya que, salvo una (y de refilón), las historias poco o nada tienen que ver con una supuesta relación de la casa con el mal, cosa que se afirma repetidamente en el film ("es la casa la culpable"), sino más bien como un marco puramente contextual donde ubicar a los personajes. Una maniobra un tanto torpe, pues.


Las cuatro historias versan sobre lo siguiente: 1) un escritor que tiene visiones en las que se le aparece un personaje maligno de la novela de terror que está escribiendo; 2) un solitario museo de cera que guarda una bella figura femenina que trae recuerdos dolorosos a un visitante; 3) una niña con poderes a la que su padre profusa un gran temor; 4) un actorzuelo de pelis baratas de terror que se hace con una capa de un supuesto vampiro real. Como puede verse, la influencia de la mansión tiene poco o nada que ver con las historias, salvo tal vez la primera de forma soslayada. El resto son cuentos de terror que suceden externos a la mansión o cuyos protagonistas traían el mal ya de serie.


El resultado es un film de perfil bajo, que hace recordar otros productos episódicos de corte similar y mayor interés como "Cuentos de Ultratumba", "Doctor Terror" y, sobre todo, "Condenados de Ultratumba". Aquí ninguna de las historias sobresale por encima de las demás (si acaso la última, por ser una historia de "cine dentro del cine" con ribetes cómicos), conformando pues un conjunto de poco interés y no especialmente bien ejecutado. Y eso que aparecen caras muy conocidas del terror como Peter Cushing, Christopher Lee o Ingrid Pitt, aunque lamentablemente cada uno en un segmento y sin compartir escenas.

sábado, 8 de junio de 2013

THE PACT (Nicholas McCarthy, 2012)


Producto-debut del director en la pantalla grande, basado en un corto suyo del año anterior. Una película de fantasmas y casas encantadas al uso, con una factura correcta, escaso terror, pero buenas dosis de tensión.

La propuesta argumental de la película no es que se algo muy original, si bien el desenlace de la historia sí que aporta algo diferente. Se nos cuenta aquí una historia sobre una chica en busca de su hermana, quien parece haber desaparecido en la casa familiar donde ambas crecieron. La chica acude a la casa y allí comienza a tener extrañas experiencias en torno a un armario al final del pasillo que parece esconder algo detrás...


La protagonista (respetable trabajo de la cuasi-desconocida Caity Lotz) pasa por casi todas las situaciones en las que se ven envueltos los personajes principales de este subgénero del terror: sufre pesadillas, oye ruidos extraños, tiene una niña a su cargo, acude a la policía (curiosa reaparación cinematográfica de Casper Van Dien, el cachas de "Starship Troopers") y apenas le ayudan, recurre a una médium, utiliza una ouija, etc. Como se ve, nada nuevo, salvo el ligero giro que se da al final de la historia, donde lo paranormal pasa a un segundo plano.


La película se sobrelleva durante su escaso metraje porque, a pesar de no mostrar nada original, entretiene y está bien interpretada, con alguna pincelada de terror que mantiene el interés. Lo mejor del film se reserva para el último cuarto de hora, donde la historia se encamina por senderos no enteramente sobrenaturales pero sí de alta tensión. Esos últimos momentos donde la chica corre verdadero peligro están rodados con inteligencia y sin tener que utilizar recursos efectistas. Por ejemplo, y sin ánimo de usar mucho "spoiler", hay una secuencia determinada donde la protagonista enciende un mechero en un habitáculo vacío y la luz ilumina una cabeza de un cadáver, y el director no usa estridencias sonoras ni montaje epiléptico para subrayar la escena; no le hace falta, ya asusta bien tal y como está.

Lamentablemente, la película pasará bastante desapercibida porque en conjunto es un "más de lo mismo" decentemente filmado, a lo que se le une una innecesaria toma final que busca, como siempre en el cine de género contemporáneo, la última inquietud del espectador aún cuando no tenga mucho sentido en la trama. Tal vez una metáfora final sobre que no tiene verdaderamente mucho que aportar.


jueves, 6 de junio de 2013

THE SIGNAL (David Bruckner/Dan Bush/Jacob Gentry, 2007)


Curiosa propuesta llevaba a cabo por tres directores, que se embarcan en el empeño de contar una historia dividida en tres episodios, pero sin perder la unidad de narración del relato. Así, cada uno elabora un relato propio y aislado, pero no independiente del resto. Con lo cual, para comprender la historia completa son necesarios los tres capítulos que aquí se muestran. Una vuelta de tuerca a las películas de episodios.

El argumento general nos plantea una historia de supervivencia de un grupo de personas, en un mundo donde una extraña señal emitida por televisiones, radios y teléfonos, ha provocado una enajenación mental generalizada, a causa de la cual todas las personas se convierten en asesinos sin piedad. Las historias se centran en el devenir de una joven pareja casada, el amante de la chica y un vecino de la barriada que trata de ayudarles, estructurada en tres episodios (o "transmisiones", como anuncia la propia película).

En la primera parte, tal vez la más inspirada e interesante, se narra el inicio de la pesadilla, con la chica infiel volviendo a casa con su marido mientras la extraña emisión comienza a enloquecer a todos los que le rodean. Es la más inquietante y la que contienen las escenas más cercanas al terror, como las que se desarrollan por los pasillos del bloque de apartamentos salpicados de cadáveres. El estilo de la narración es directo, un "survival horror" (subgénero que tiene como mayor exponente un grupo de personas cuerdas que luchan por sobrevivir en un mundo donde la humanidad se ha ido al garete por alguna pandemia u otras cribas apocalípticas) que no deja espacio para la distracción o el aburrimiento. El responsable de este primer episodio, David Bruckener, es también el director del episodio más destacable de la irregular "V/H/S", llamado "Amateur Night".


La segunda parte gira bruscamente el tono de la historia buscando la comedia negra. Este episodio se centra en un vecino que aparece para prestar ayuda al final del primer segmento, y que acaba refugiándose en casa de una amiga a la que había acudido para la fiesta de celebración del año nuevo. Lo que les sucede en la casa está contado en clave humorística, donde los personajes que aparecen se comportan de forma absurda (por ejemplo, se molestan en tratar de esconder los cadáveres por la casa para que los invitados no se extrañen, pero no se preocupan por tener la casa y la ropa repleta de sangre), pero sin perder de vista el hilo argumental principal. Se busca la comicidad a través del humor negro, la brutalidad y la intervención de personajes alelados o que parecen estar al margen de todo lo que está ocurriendo en ese momento.


En el tercer y último segmento se cierra la historia principal del triángulo amoroso que se plantea desde el inicio del film, y lamentablemente se hace de un modo tibio y hasta aburrido, con alguna que otra pincelada inteligente (la idea de tratar de confundir lógicamente al demente resulta interesante), configurando así la peor de las tres partes de la película. Se centra pues en el joven amante que acude en busca de su enamorada con la ayuda del vecino de la fiesta, a la vez que deben huir del marido enloquecido. El tono de este episodio vuelve a la seriedad del primero, pero no llega a captar el interés como debiera y parece tratar sin éxito de repetir el ritmo del inicio del film, cuando tal vez hubiera sido mejor darle otro enfoque totalmente diferente a los dos anteriores.


En resumen, y pese a no ser un producto desdeñable, la sensación final que queda es un pastiche irregular, mal acabado y, sobre todo, desaprovechando las posibilidades que parecía plantear el primer episodio. Al menos, es una forma original de contar algo ya muy manido.


jueves, 30 de mayo de 2013

CITADEL (Ciaran Foy, 2012)


Para ser un debut en pantalla grande del director irlandés, configura una sencilla y estimable cinta de género que sabe inquietar a través de la fotografía y la ambientación de escenas del llamado "horror urbano". Una especie de metáfora sobre cómo encarar nuestros miedos, con un mensaje de trasfondo social acerca de los guetos y extrarradios de ciudades que caen en el pozo del olvido alejados de una debida socialización.

Con guión del propio director, la película nos presenta un joven que es testigo del ataque que unos extraños niños encapuchados acometen sobre su pareja embarazada. Como consecuencia de ello, el chico (un buen trabajo del desconocido Aneurin Barnard) desarrolla un trastorno agorafóbico al que debe hacer frente mientras afronta en soledad la crianza de su bebé, que a pesar del ataque salió adelante. A los pocos meses, los agresores regresan en busca de la pequeña, y buscará la ayuda de un sacerdote deslenguado (James Cosmo, una cara conocida del cine épico contemporáneo, visto en "Troya", "Braveheart" y, más recientemente, en "Juego de Tronos").


Se trata pues de una película corta (escasos 80 minutos) que no pretende otra cosa que entretener e inquietar a los fans del género de terror. Muy bien ambientada en esos oscuros pasillos de edificios abandonados del extrarradio (la "ciudadela" a la que hace referencia el título), con un argumento sencillo que gira en torno al concepto del miedo y a que la manera de afrontarlo puede influir sobremanera en su solución.

Como suele suceder en el cine de terror, el film funciona porque no se sabe muy bien cuál es la fuente de intranquilidad ni sus verdaderos motivos (aquello de sugerir y no mostrar), y cuando se va descubriendo no hace que el conjunto pierda interés. Gracias a esa atmósfera sórdida y en penumbra, apenas distinguimos realmente la naturaleza de la amenaza, siendo uno de los puntos que le da fuerza a la película. Cierto es que a la premisa explicativa sobre "por qué los agresores le buscan" es original, a la par que se le pueden buscar incongruencias (¿cómo es que en todo el tiempo que la pareja vivió en el edificio no hubo ningún problema? ¿cómo tardan tanto en verle dentro del autobús?). Igualmente, el desenlace puede ser decepcionante para muchos, porque no busca efectismos sino ser fiel a la lógica que plantea el argumento.


viernes, 24 de mayo de 2013

ESCUPIRÉ SOBRE TU TUMBA (Steven R. Monroe, 2010)


Una película con este título tan agradable no puede más que presagiar lo que es: un festival de violencia y sadismo al servicio de una venganza merecida y desmesurada, aprovechando el tirón del llamado "horror hiperreal" (para algunos "porno-terror") de "Saw", "Hostel" y demás productos similares. Aquí se trata de un remake del film de 1978 "La Violencia del Sexo" (el cartel de ambas películas es exactamente igual... para qué molestarse en hacer uno nuevo), la cual a su vez era una reformulación de "La Última Casa a la Izquierda", de Wes Craven. Como ven, todo muy original.

La cinta plantea lo que le ocurre a una joven escritora (Sarah Butler en un papel exigente por la carga de desnudos que conlleva) que se aisla en una cabaña perdida para buscar soledad e inspiración. La chica está en muy buena forma, y como se sabe sola, se pasea en ropa interior cada vez que le place, sin tener en cuenta que por el paraje ronda un grupito de machitos pervertidos que la consideran una provocadora, con lo cual le harán una visita sorpresa no precisamente para leer a Saramago.  Hasta aquí mas o menos la primera mitad del film. Sin ánimos de usar mucho spoiler (pero es lo que de verdad le da vidilla a la película) diremos que, después de pasar un calvario, la chica escapa... pero no huye del todo. Quiere venganza.


Digamos que el film tiene dos partes diferenciadas, ambas con la violencia como mayor exponente: una primera donde la chica es asaltada, humillada, engañada, vejada y violada; y una segunda con la ejecución de su venganza, también violenta y sórdida. Con lo cual lo que la peli vende es eso: sangre, incomodidad a la vista, muertes retorcidas, torturas, violación, etc; todo, eso sí, con un trasfondo supuestamente argumentativo. Y es que se recrea en la crudeza de la violación de los pueblerinos machotes (incluido el sheriff, en una de esas críticas veladas a la América profunda de doble moral) para luego justificar la recreación en las represalias que idea la chica, quien obviamente acaba mal de la cabeza tras pasar por una experiencia así.


Digamos que lo mejor de toda la película es lo que se desaprovecha, y es ese intervalo entre que los violadores creen a la chica muerta y, pasado un tiempo, empiezan a recibir extraños indicios que les hacen dudar y ponerse nerviosos. Ese periodo de in-pass entre las dos partes mencionadas del film, mas calmado y alejado de excesos, es lo mejor del metraje y de lo que se podría sacar mucho más jugo (por ejemplo, las amenazas veladas que recibe la familia del sheriff son una maquiavélica idea), pero en lugar de eso se pasa rápidamente de nuevo a las torturas sanguinolentas y al "más difícil todavía". Tampoco la película se detiene en enriquecer los personajes, como por ejemplo mostrar el abismo psicológico en el que debe caer la protagonista después del trauma vivido, y que desemboca en convertirla poco menos que en la hermana de Jigsaw. Pero, claro, entonces estaríamos hablando de otro tipo de película.