sábado, 15 de junio de 2013

MAMÁ (Andrés Muschietti, 2013)



Con un aceptable resultado de taquilla, y bajo la batuta productora de Guillermo del Toro, el cineasta argentino Andrés Muschietti lleva a la pantalla grande una extensión de su terrorífico corto de mismo título, rodado en una sola toma y de escasos tres minutos de duración.

La historia es ya conocida por casi todos: unas niñas desaparecidas son encontradas en el bosque y acogidas por un familiar lejano y su pareja, poco receptiva a la cosa maternal. Las niñas están asilvestradas y sin socializar, pero hay escalofriantes indicios que apuntan a que "algo" les ha estado cuidando estos años... y puede que ahora no quiera dejarlas ir.

"Mamá" es pues un decente film de terror, que parece alejarse un poco de los tópicos en su planteamiento inicial (no está protagonizada por una familia americana "al uso", no aparece en principio una madre abnegada para con sus hijas, etc.), pero lamentablemente en su último tercio se deja caer demasiado en convencionalismos del género y en pagar el peaje al productor.


La construcción de la historia maneja bien la intriga (si bien tiene la gran pega de un prólogo excesivamente ilustrativo), y algunos momentos de terror están muy bien conseguidos (con gran influencia del cine de horror oriental), como las primeras apariciones soslayadas de "Mamá" o esas miraditas que echan las chicas por encima del psicólogo en las grabaciones del hospital. Pero cuando llega el desenlace, y la cinta debiera procurarnos más terror, se cae en el efectismo emotivo (cuando no directamente melodramático y sensiblero), dejando que el "sello" característico que Guillermo del Toro da a sus productos (sobre todo los que involucran a niños) campe a sus anchas haciendo naufragar al conjunto de un interesante film hasta esos momentos. Al final, todo queda en un cuento de terror infantiloide con desenlace digno de telefilm.


La cuestión interpretativa está bien resuelta gracias a la buena labor de una morena Jessica Chastain ("Criadas y Señoras", "La Hora Más Oscura") con look rockero y pelo corto, que le da al personaje ese puntito de pasotismo que necesita al principio y sabe evolucionar con la historia. Nikolaj Coster-Waldau (carismático Jamie Lannister en "Juego de Tronos") hace lo que puede con un personaje que se tira media película en coma (y que, por cierto, se despierta de pronto y se tira al monte -literalmente-, solo y sin cortapisas). El resto de personajes pasan sin pena ni gloria, y tanto el psicólogo como la tía que reclama la custodia de las pequeñas van comprando todas las papeletas para el final que les espera.


En conclusión, una película de terror con momentos escalofriantes pero un desenlace edulcorado que llega a irritar. Como obra aislada de terror, deberían comprobar el magnífico, acongojante y sencillo cortometraje (el cual, por cierto, está casi calcado en una escena de la película) en el que está inspirado todo el film.

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