Curiosa propuesta llevaba a cabo por tres directores, que se embarcan en el empeño de contar una historia dividida en tres episodios, pero sin perder la unidad de narración del relato. Así, cada uno elabora un relato propio y aislado, pero no independiente del resto. Con lo cual, para comprender la historia completa son necesarios los tres capítulos que aquí se muestran. Una vuelta de tuerca a las películas de episodios.
El argumento general nos plantea una historia de supervivencia de un grupo de personas, en un mundo donde una extraña señal emitida por televisiones, radios y teléfonos, ha provocado una enajenación mental generalizada, a causa de la cual todas las personas se convierten en asesinos sin piedad. Las historias se centran en el devenir de una joven pareja casada, el amante de la chica y un vecino de la barriada que trata de ayudarles, estructurada en tres episodios (o "transmisiones", como anuncia la propia película).
En la primera parte, tal vez la más inspirada e interesante, se narra el inicio de la pesadilla, con la chica infiel volviendo a casa con su marido mientras la extraña emisión comienza a enloquecer a todos los que le rodean. Es la más inquietante y la que contienen las escenas más cercanas al terror, como las que se desarrollan por los pasillos del bloque de apartamentos salpicados de cadáveres. El estilo de la narración es directo, un "survival horror" (subgénero que tiene como mayor exponente un grupo de personas cuerdas que luchan por sobrevivir en un mundo donde la humanidad se ha ido al garete por alguna pandemia u otras cribas apocalípticas) que no deja espacio para la distracción o el aburrimiento. El responsable de este primer episodio, David Bruckener, es también el director del episodio más destacable de la irregular "V/H/S", llamado "Amateur Night".
La segunda parte gira bruscamente el tono de la historia buscando la comedia negra. Este episodio se centra en un vecino que aparece para prestar ayuda al final del primer segmento, y que acaba refugiándose en casa de una amiga a la que había acudido para la fiesta de celebración del año nuevo. Lo que les sucede en la casa está contado en clave humorística, donde los personajes que aparecen se comportan de forma absurda (por ejemplo, se molestan en tratar de esconder los cadáveres por la casa para que los invitados no se extrañen, pero no se preocupan por tener la casa y la ropa repleta de sangre), pero sin perder de vista el hilo argumental principal. Se busca la comicidad a través del humor negro, la brutalidad y la intervención de personajes alelados o que parecen estar al margen de todo lo que está ocurriendo en ese momento.
En el tercer y último segmento se cierra la historia principal del triángulo amoroso que se plantea desde el inicio del film, y lamentablemente se hace de un modo tibio y hasta aburrido, con alguna que otra pincelada inteligente (la idea de tratar de confundir lógicamente al demente resulta interesante), configurando así la peor de las tres partes de la película. Se centra pues en el joven amante que acude en busca de su enamorada con la ayuda del vecino de la fiesta, a la vez que deben huir del marido enloquecido. El tono de este episodio vuelve a la seriedad del primero, pero no llega a captar el interés como debiera y parece tratar sin éxito de repetir el ritmo del inicio del film, cuando tal vez hubiera sido mejor darle otro enfoque totalmente diferente a los dos anteriores.
En resumen, y pese a no ser un producto desdeñable, la sensación final que queda es un pastiche irregular, mal acabado y, sobre todo, desaprovechando las posibilidades que parecía plantear el primer episodio. Al menos, es una forma original de contar algo ya muy manido.

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