lunes, 8 de julio de 2013

TARÁNTULA (Jack Arnold, 1955)


Entrañable cinta de la denominada "serie B", tan habitual en el cine de ciencia-ficción y terror de la década de los 50, y del que Jack Arnold es uno de sus ejemplos más competentes ("La Mujer y el Monstruo", "El Increíble Hombre Menguante", etc.). En este caso se trata de un producto de consumo rápido ideado para esas sesiones dobles que tanto deleitaban a los americanos en los autocines al aire libre.


El argumento es bastante sencillo: las extravagantes investigaciones de un científico aislado en mitad del desierto de Arizona (tocando el tema manido del miedo a la ciencia descontrolada) conllevan la creación de un suero que provoca un crecimiento anormal en aquellos animales a los que se lo ha inoculado. Naturalmente el arácnido que da título a la película se aprovechará de un altercado en el laboratorio para escapar y campar a sus anchas por la zona, mientras día a día sigue creciendo...

No debemos olvidar ante el tipo de film que nos encontramos, y si somos especialmente ásperos en la valoración le sacaremos muchas pegas. Para empezar hay que hacer un esfuerzo para obviar ciertos aspectos del argumento difíciles de mantener, principalmente el hecho de que una tarántula de gigantescas proporciones pase "desapercibida" durante tanto tiempo o se pierda de vista tan fácilmente, teniendo en cuenta que se encuentra rodeada nada más que de  un paisaje desértico. El resto del argumento tampoco ahonda en casi ningún aspecto de la trama, y los personajes de este tipo de films pasan de puntillas durante el metraje, porque lo que se busca es el impacto de ver las andanzas del bicho hasta que alguien le pone solución al asunto. En este punto es también destacable la creación del personaje femenino, un peaje a pagar obligatoriamente por este tipo de producciones cara a una mejor acogida por el público (ya se sabe, el héroe debe enamorarse de la chica), ya que esta supuesta bióloga que viste de punta en blanco, usa guantes de seda y se pasea por el desierto con tacones de aguja no se la cree nadie. Por otro lado, no hay que olvidar cierta publicidad engañosa, ya que en la cartelería promocional se vende la película como una catástrofe que asola una ciudad, cuando tal cosa no llega a pasar, es más, da la impresión de que salvo un pequeño reducto de ciudadanos y autoridades, nadie nota los estragos del arácnido.


Lo divertido de este cine de "serie B" era ver lo que eran capaces los realizadores para sacarle jugo al bajo presupuesto que tenían y hacer virguerías con las luces, decorados, juegos de cámara y lupas para hacer mínimamente creíble la creación. Aquí los efectos especiales no aguantan el paso del tiempo, eso está claro, pero consiguen darle un cierto aire entrañable al film. No obstante, la película contiene algún momento memorable, como la escena en la que unos caballos tratan de escapar mientras la enorme tarántula se alza poderosa sobre el horizonte; o la escena final, cuando la criatura es pasto de las llamas (se siente, "spoiler") a las puertas de la ciudad. Y, ¿qué me dicen de ese momento en que la araña acerca sus ojos (!) al ventanal de una casa? ¿No les recuerda algo a "Parque Jurásico"?

Otro aspecto a tener en cuenta es que este film creó escuela, fue uno de los máximos exponentes de las "monster movies" y dejó para la posteridad ese inquietante sonido que se oye cada vez que aparece la enorme araña, el cual ha sido posteriormente utilizado en miles de películas que involucraran cualquier tipo de insecto amenazante.

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