El "bueno" de Rob Zombie nos obsequia con una cita un tanto alejada de la violencia sangrienta de anteriores productos, lo cual es de agradecer. No obstante, nos ofrece una paranoia satánica de lo más petulante y, sobre todo, con el mismo tono feísta del resto de su filmografía. Afortunadamente para él, su legión de fans se vanaglorian por cada película nueva que aparece... Hasta que un día se harten, claro.
El argumento plantea un pueblo con tanta mitología demoníaca como Salem (ya saben, donde los aquelarres y la quema de brujas), en este caso en la actualidad. Resulta que un programa de radio recibe una extraña grabación musical de un grupo llamado "The Lords Of Salem", que al emitirla parece remover las almas antepasadas de las actuales descendientes de las brujas. A todo esto, la protagonista (una vez más, la apetecible y enchufada Sheri Moon Zombie, esposa del director) pasa por allí porque trabaja en la emisora y parece tener mucho que ver en el devenir del nuevo aquelarre que se está preparando, también por aquello de la cosa genealógica.
Así las cosas, la película sólo funciona como instrumento de terror (que es lo que me importa) cuando se acerca al más puro estilo de horror "sencillo", esto es, el basado en apariciones fantasmales, ambientes sombríos y pasillos aparentemente desiertos. Pero esto solo ocurre en los primeros veinte minutos de metraje, ya que el resto se conforma en un producto interminable y vacío. A Zombie se le ve el plumero y las ansias de polemizar a toda costa, a base de innecesarias escenas (argumentalmente hablando) con miembros de la iglesia en mitad de felaciones o masturbaciones (esto último de forma explícita). Ya se sabe que la excusa satánica vale para todo. ¿Y todo esto, para qué? Pues para que se hable mucho de la película y de los escandalosa que es, así se evita que la gente hable de un argumento pobretón y una resolución aún peor.
De poco sirven que ciertas tomas y algunos temas de la banda sonora recuerden a clásicos como "La Semilla Del Diablo" o "El Resplandor". O, lo que a mi juicio es el mejor aspecto del film, la introducción de esas tres Señoras del terror ochentero como claro homenaje al género con el que creció Rob, las cuales igualmente desarrollan la mejor escena de toda la película gracias a su curiosa "hospitalidad".
De momento la carrera de Rob Zombie, salvo aciertos parciales en su remake-homenaje del "Halloween" de Carpenter, no ha dado nada al cine de terror que se merezca su sobrevalorada fama. Eso sí, siempre será de agradecer que siga despelotando a su señora esposa en las películas.
PD: Por cierto, un última curiosidad un tanto irritante. Qué manía tienen las películas de terror actuales de mostrar en sus carteles promocionales escenas o momentos que aparecen sólo en el desenlace. Ya son ganas de restar impacto a la cosas.
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