martes, 19 de noviembre de 2013

GUERRA MUNDIAL Z  (Marc Foster, 2013)


El ecléctico cineasta Marc Foster, responsable de títulos tan dispares como "Más extraño que la ficción", "Descubriendo Nunca Jamás" o "Quatum of Solace", se pasa aquí al más puro cine de género, con una aventura de supervivencia en un mundo asolado por una pandemia de zombies. Todo ello basado en la novela homónima de Max Brooks, uno de los autores que se apuntan al carro de la "zombiemanía" en los tiempos que corren.

La premisa argumental, por tanto, muy original no es que sea. Un retirado investigador de la ONU (Brad Pitt en plan heroe obligado por circunstacias de la vida) es requerido por el gobierno para frenar la propagación del virus que convirte a todo el mundo en zombies ultraviolentos y más alocados que nunca. Y así pasará por Philadelphia, Corea, Israel y Gales en busca de la zepa origen del virus o del antídoto, mientras es testigo en sus carnes de la desolación que va contaminando cada lugar del mundo.


Nos encontramos pues con un acertado "blockbuster" de temporada. Un producto que no pretende otra cosa que entretener durante dos horas al público en general, sin segundas lecturas ni excesiva profundidad en el mensaje. Hoy en día se ven producciones "pandémicas" y apocalípticas que siempre se vuelcan en la vertiente de la deshumanización de la sociedad en situaciones extremas, en lo bajo que cae el ser humano cuando tiene que sobrevivir. En "Guerra Mundial Z" eso no importa demasiado. Aquí se trata de que Brad Pitt salga vivo de todas las situaciones, hasta en las más inverosímiles, y llegue a dar con la solución al problema cueste lo que cueste.

Como se ha dicho, la película es puro entretenimiento (nada más, pero nada menos), con una acción que comienza de sopetón a los 5 minutos de metraje y ya no descansa hasta el final. Una vez se aceptan estos términos, unido al cliché de "indestructibilidad del héroe" del cine de acción al uso, la película se disfruta bastante al son de la banda sonora de Muse. Las peripecias del protagonista en Philadelphia, Corea y Jerusalem deparan buenos momentos de cine de acción y aventura (impagable momento de los zombies haciendo piña para sobrepasar el muro en Israel). El factor familiar que obliga a embarcarse a Pitt en esta empresa apenas está tratado con consistencia, siendo el papel de Mireille Enos (vista en la serie "The Killing") ciertamente testimonial.


Lo mejor de la película aguarda en su último tercio, con todo lo que ocurre en el centro de investigación de la OMS en Gales. Allí, la película contemporiza los tiempos (pero no la tensión), ralentiza la acción y se acerca mucho más a una película de terror con zombies de por medio, especialmente en las escenas entre los pasillos desiertos del laboratorio. De ahí se llega a un desenlace no del todo descabellado argumentalmente hablando, pero tratado con demasiada rapidez y de forma un tanto abrupta y autocomplaciente. Se echa de menos una visión más pormenorizada y detallada a nivel general del desenlace de la acción. Pero, como ya se sabe, aquí lo único que importa es que el bueno sobreviva.

Como dato curioso y cañí, estén bien atentos a un momento en el que la familia llega a la improvisada base de operaciones configurada dentro del carguero militar. Entre la amalgama de personas, se ven algunos operarios cargando con cuadros que supuestamente se han requisado para conservarlos de la hecatombe mundial. Entre ellos se ve "Los fusilamientos del 3 de Mayo", de Goya. Osea que por el Museo del Prado también pasa Hollywood de vez en cuando.

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