Película de cierto renombre entre los fans del género, aunque para el gran público pasara bastante desapercibida. Dirigida por un Carpenter en horas bajas, quien supo sacarle jugo a la interesante propuesta pero desaprovechó todo su potencial.
La película plantea a un detective privado (un Sam Neill en su época dorada tras el apabullante éxito de "Parque Jurásico") que es contratado para ir tras la pista de un famoso escritor de novelas de terror, quien parece haber desaparecido mientras terminaba su última obra. Así, el investigador sospecha inicialmente que todo es un mero montaje publicitario, pero tras encontrarse con los enigmas de la desaparición y la violencia que se propaga entre los seguidores de las novelas, se va sumergiendo a una vorágine horror al tiempo que logra llegar hasta a un remoto y extraño pueblo en el cual parece hallarse refugiado el escritor. En este poblado, todo parece preocupantemente similar a los horrores descritos por el novelista.
El film pivota entre dos vertientes: el homenaje al universo de Lovecraft (escritor desaparecido en un lugar aislado, habitantes uraños y deformes, monstruos indescriptibles que proceden del inframundo, una iglesia donde nadie quiere entrar, etc.) y la pleitesía llena de guiños para con Stepehn King (escritor superventas, legiones de fans capaces de todo, acción dentro de una novela, etc.). Precisamente el mayor problema es que no se decanta claramente por ninguno de los dos, siendo esta falta de focalización un lastre.
Llega un momento en el film en que la acción se vuelve enrevesada y excesiva, demasiado extraña e incomprensible. Con un tono mucho más pausado y centrado se podría haber ejecutado un estupendo homenaje al maestro Lovecraft y sus mitos de Cthulhu, porque el film contiene muy buenos mimbres y, sobre todo, muchos elementos verdaderamente inquietantes: la recepcionista del hotel, el monstruo del invernadero, la puerta palpitante que esconde seres abominables, el túnel, la anciana en bicicleta, el cuadro que va cambiando, los niños deformes, etc. Todos son buenos instrumentos de terror, pero lamentablemente están desaprovechados en un todo mal enfocado. Más aún cuando el film acaba precisamente en su momento más interesante y sugerente.
Mención negativa especial se debe hacer de la indescriptible Julie Carmen (actriz de raices españolas), que interpreta a la compañera de Neill en la investigación. Una nulidad interpretativa sin saber qué cara debe poner en cada escena. Tal vez, claro está, la culpa sea del que escribió ese innecesario papel.

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