jueves, 28 de noviembre de 2013

THE TUNNEL (Carlo Ledesma, 2011)



El director novel australiano nos trae la enésima producción de terror que utiliza el falso documental (o "metraje encontrado", o "found fottage") como instrumento para provocar horror. El resultado da, como tantos otros films, algún susto aceptable y el resto muy olvidable.

En este caso la excusa es la investigación de una intrépida periodista y su equipo de grabación, quien se adentra en los túneles abandonados bajo la ciudad de Sidney para ahondar en el misterio de unas obras subterráneas relacionadas con el tratamiento de los caudales de agua, que tuvieron que suspenderse precipitadamente ante la desaparición de varios obreros. Como suele ser habitual, el asunto se enterró y nadie quiere hablar ahora del tema, por lo que el equipo de investigación pretende saber la verdad sobre "lo que hay allí abajo". Y vaya que si lo descubren. Eso sí, también lo dejan todo bien grabadito.


Vista una vistas (casi) todas. Así, en esta película se vuelve a primar la recreación de la supuesta verosimilitud de lo que se está contando, más que cualquier otra cosa. De esto se agradece la naturalidad de las interpretaciones de un reparto necesariamente desconocido para provocar esa sensación de verismo. No obstante, también se le une una fingida escasez de medios, lo cual provoca que la forma de contar la historia (una especie de documental con insertos de grabaciones reales) nos escamotea las apariciones del ente maligno en cuestión, recurriendo entonces a tomas lejanas, borrosas, movidas o en completa oscuridad. Esto no deja de causar cierto efecto inquietante (ya lo dijo Lovecraft: "el miedo más espantoso que sufre el hombre es el miedo a lo desconocido"), pero lamentablemente todo deja un sabor de boca bastante pobre a los seguidores del género, ya muy habituados a este tipo de films.


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