jueves, 14 de noviembre de 2013

THE PURGUE (James DeMonaco, 2013)


Un desconocido guionista de obras menores como "Negociador", se pone en frente de la dirección de un largo por segunda vez en su carrera (la primera deparó la desconocidísima "Staten Island"), y se embarca, como muchos otros directores noveles de Hollywood en un producto de género de terror. La industria sabe que el gran público devora este tipo de películas, y si alguien se quiere dar a conocer no le queda otra que darse un paseo por el cine de género, tratando de demostrar algo de personalidad cinematográfica (o no) para que le caigan otros productos más "serios".


En el caso que nos ocupa, todo lo bueno de esta creación se concentra en su propuesta de partida; una idea muy original y no menos malévola que, lamentablemente, se queda sólo ahí. A saber, en un futuro aparentemente utópico pero cercano, el mundo es un lugar donde la delincuencia ha desaparecido casi al completo. ¿Por qué? Porque una noche al año, y sólo una, todo crimen está permitido y no hay castigo para asaltos, agresiones y homicidios. La idea es desahogar las pulsiones violentas del personal concentrándolas en una noche, en la cual no habrá ni policía ni ambulancias. Todo está permitido.

Como es de entender, todo hijo de vecino se encierra esa noche en su casa bajo fuertes medidas de seguridad, a la espera de que pasen esas 12 horas lo más rápido posible. Cosa que hace la familia protagonista, cuyo líder (Ethan Hawke) es fabricante de alarmas y se ha forrando gracias a esta noche de "Purga" con el paso de los años. El problema aparece cuando su hijo, que tiene dudas acerca de este nuevo orden mundial, deja entrar a un mendigo que huye de un grupo de jovenes pijos con la intención de matarle. Claro está, los niñatos ricos se mosquean y acosan la casa pidiendo que les devuelvan su presa.

Toda esta interesante propuesta argumental inicial, unida a los innumerables aspectos ético-morales de la situación en sí (salvar a un inocente o salvarse a sí mismo a costa de él, la sensación de desamparo de los mendigos y los que no tienen medios suficientes para protegerse durante esa noche, la consideración de que siempre hay quien obtiene beneficios económicos de cualquier tragedia, la hipocresía de una sociedad con la violencia latente para con sus semejantes, la idea de que parece que la "Purga" es un mero pasatiempo elitista, el hecho de que esa noche la gente se siente a ver en la tele las emisiones de las cámaras de seguridad de palizas y asesinatos, etc.) están tocados de un modo superficial a lo largo del film, que, a la larga, no deja de ser un thriller de acción y supervivencia al estilo de "película de secuestros". Así pues, todo lo bueno que podría tener y que se le podría exprimir a una situación así, queda en segundo o tercer plano, en pos del peaje palomitero que deben pagar (o se obligan a ello) estos productos de consumo rápido.


En resumen, un producto sin rumbo fijo, claramente desaprovechado, que tal vez en otras manos hubiera dado hasta para un film de culto con múltiples lecturas. Con una serie de personajes pobremente perfilados (Hawke y Lena Headey -una estupenda Cersei de Juego de Tronos- se pasan todo el film con el piloto automático), y situaciones interesantes tristemente acabadas, el producto da demasiado poco. Y lo más triste de todo es que resulta una película repetitiva y previsible, especialmente en su último tercio. Lo mejor, la idea de base ya comentada, y esas terribles máscaras que usan los asaltantes...

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