Cuatro chicos recalan en un instituto íntegramente femenino. La directora de disciplina les deja claro una serie de normas que deben cumplir sin excepción (no salir después de las 11 de la noche, no emparejarse con las alumnas, etc.). Pero, en el trasfondo, el centro arrastra un lúgubre pasado acerca de los misteriosos acontecimientos que rodearon un terrible incendio, por lo que el cumplimiento de esas reglas no se trata de un mero instrumento disciplinario. Y es que el que quiebre las normas será llamado a acudir a una extraña oficina del director.
A pesar de la interesante propuesta, el film resulta muy inocente aún siendo moderadamente digno. Es pues una película de horror oriental al uso, bien acabada pero inane en cuanto a terror, con menos inquietud y desasosiego del esperado, y al que los efectos especiales de saldo le hacen flaco favor.
Lo mejor, las primeras escenas con apariciones fantasmales, especialmente las de los baños del centro.
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