Tres dispares historias de terror se dan cita en este producto televisivo con muchos altibajos, cuyo nexo de unión es la curiosidad de que todas ellas están protagonizadas por la misma actriz: Karen Black.
Pretenden preservar el legado del gran Rod Serling en series como The Twilight Zone o (mas concretamente) la poco conocida Night Gallery, pero con atmósfera plenamente setentera.
En la primer segmento, tal vez el más redondo, un pervertido alumno desea a toda costa descubrir (y aprovecharse de) la belleza interior de una afeada profesora de instituto, aunque tal vez lo que encuentre le sorprenda.
En la segunda historia, sin duda la más floja de la trilogía, la antagonía extrema de dos hermanas nos lleva hasta un final sorpresa totalmente predecible, sobre todo para quien tenga un poco de agudeza visual.
El tercer relato de horror, el más recordado, cuenta la pesadilla de una mujer que vive sola y se ve atacada por una terrible figura ornamental que acaba de adquirir y que muestra a un horrendo cazador ancestral. El problema de esta buena historia es que nos deja ver demasiadas veces al muñeco móvil, y ahí el tiempo y el avance de los efectos especiales le hace flaco favor, dejando en evidencia la falta de medios del momento. Pero, nos tiene reservado un magnífico plano final verdaderamente escalofriante, de esos que se te repiten en la mente al irte a dormir (procuren no "auto-spoilerizarlo" buscando por la web imágenes de la película).
Esta sí que es un clásico. No la conocía.
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