Extraño film de difícil localización, de la época inmediatamente anterior a la eclosión del horror asiático que provocó Hideo Nakata y su Ringu. Cuenta una historia sobre leyendas, asesinatos y apariciones relacionadas con un fantasma catalogado como "Hanako", que suele manifestarse en los servicios públicos de algún instituto japonés.
La sensación que queda después de ver esta cinta es que no se trata de una mala película pese a lo que puede parecer al comienzo. Ello reside en el acertado uso de una muy destacable banda sonora como ambientación inquietante, así como una correcta dirección de cámara y edición de escenas.
Sin embargo, es en la trama donde cojea la película. Toda ella está estructurada para preparar(nos) una traca final (casi literal) que debería dejarnos cerca de la catarsis. Pero, lamentablemente, lo que en un principio parece mostrarse como un film de fantasmas y apariciones de almas en pena (no hay más que ver los avisos de su inquietante prólogo), acaba complicándose un poco más y más, hasta llegar un punto en que no se sabe si lo que todos temen es una aterradora muñeca infantil capaz de cobrar vida, o una especie de conjuro que abre en plenos baños de un instituto una puerta hacia una dimensión maligna.
Tal vez lo que más se eche de menos es un poco de más dedicación al terror especialmente cuando llega el desenlace, muy influenciado por otra parte por el Poltergeist de Spielberg y Hooper y del ambiente final que suele crear Lovecraft en sus estupendos relatos. Aunque todo parece venirle un poco grande.
Y cuando todo acaba, aún te sigue surgiendo la pregunta con la que empezaste la película: ¿Qué demonios es Hanako?
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